Sí. [mejor leído: seeeeeeeeh, con cara de aburrimiento resignado.] He llegado a ese momento trascendental en mi vida en que, como todos los pseudo-escritores, me pregunto, así con toda seriedad:
Naturalmente, la imagen en mi cabeza es la Pizarnik impersonada por una compañera de teatro.
Pero es que es verdad. Hay que preguntárselo. Hace tres años, cuando mi concepción de mi propia vida era aún un pulcro cuaderno de rayas y no un lienzo barato que ni siquiera está cortado, hubiera respondido una cursilería de esas:
Porque escribir es como respirar.
Porque me nace.
Porque no concibo mi vida de otra forma.
Porque no puedo v... BLAAAAAAAAAAA BLAAAAAA BLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA.
[todo esto acompañado de lágrimas y caras de drama y sufrimiento silencioso que debió quedarse así, silencioso.]
Tengo que preguntármelo para darme cuenta de que no hay que ponerlo en palabras. Que el gran FAIL de la gente como yo en el mundo, es que el mundo sólo es un mundo, y ni siquiera el castellano le basta (el castellano, ni la ciencia, ni el dogma, ni nada.)
En fin, evitaré entrar en terrero existencialista. El punto es que, preguntándomelo, me doy cuenta, también, de que el problema es que ya no escribo.
Ya no me nace. Ya no lo necesito.
Sé que esto parece estar a punto de convertirse en un post deprimentedepresivo. Pero NO. Todo lo contrario.
Es un post alegre, de descubrimiento porque, señores, POR FIN he aceptado con total tranquilidad que carezco absolutamente de todo lo que se necesita para ser escritor porque ya, ni siquiera, tengo la vocación para hacerlo. Por el contrario, se ha revelado ante mí la verdadera tarea a la que debo dedicarme en la vida.
Es una revelación. Si esto fuera un video-blog, me forzaría a llorar en cámara para expresar la verdadera emotividad de este asunto, y sonaría alguna canción lacrimógena de los 80s.
Vocación. Cuánto tiempo esperé por ti.
ES HACER CARPETAS CADIVI POR ENCARGO
¿Cómo no lo pensé antes? De verdad. BRUTA.

Es que incluso había escuchado de gente que hace eso. Y cobra. COBRA. Sí, dinero. Eso es más de lo que hago yo en cualquier tipo de trabajo, incluso la rara vez que hago algo relacionado a mi carrera.
Si me dedicara a hacer carpetas Cadivi por encargo, no sólo estaría ante la posibilidad de hacer una buena plata, sino además haría algo que realmente es útil para alguien. Nuevamente, eso es más de lo que hago yo en cualquier tipo de trabajo.
También sería la primera vez que me dedico a algo en lo que realmente soy buena.
Bueeeeeeno... Sí, a veces las manualidades se tornan complicadas y no podría asegurar que no reboten la carpetica, pero al menos puedo dar un buen porcentaje de seguridad de que mis carpetas serán más bonitas y ordenadas que si el cliente las hiciera él mismo (por no mencionar el ahorro de tiempo y paciencia y meditación trascendental que se requiere para abordar cualquier cosa relacionada con Cadivi).
Es un gran alivio haberte encontrado por fin, talento útil.
Adiós al desempleo, a la bancarrota, a sentir que no tengo un puesto en el mundo. Bienvenida sea la productividad laboral.
O no. Dado que en tres semanas emigraré y no tiene mucho sentido dedicarme a esto estando en España, donde no existe Cadivi y la crisis económica es de gente seria, y no sólo la escenografía de un sketch de comedia (vuelto drama) de un presidente que no halla qué hacer con su exceso de creatividad.
Buen timing, una vez más.
¿A alguien se le ocurre alguna vocación que dé plata y tenga que ver con el flamenco o el jamón serrano?
Yo ya sospechaba que mis eventuales brotes de acné se debían al estrés. Bueno, eso, y que aún estoy en la plenitud de mi adolescencia :)
Anoche estuve revisando los requisitos para tramitar la visa española.
Esta mañana amanecí con un grano enorme y casi fosforescente sobre la ceja izquierda.
Comprobada la teoría del acné y el estrés.
Esto de cambiarle el diseño al blog es como ordenar mi cuarto, sólo que ordenar mi cuarto es más sencillo.
Cabe acotar que mi cuarto es actualmente una zona de guerra entre la acumulación de elementos de diversa naturaleza que parecen avanzar valiosos centímetros de mi espacio personal cada segundo, y mi paz mental, además de mi salud. El polvo y mi capacidad pulmonar son enemigos naturales. Además, cuando tienes que esquivar cosas en el piso al caminar en tu propio cuarto, algo anda mal. Sí, yo lo sé. No soy tan inconsciente. Que incluso así pueda convivir con el desastre es otro asunto (y otro capítulo del libro de psiquiatría). El punto es que así como no se puede estar bien en un cuarto desordenado, no se puede escribir bien en un blog desarreglado.
Así, me pareció importante que, en mi proceso de rescatar este blog del abandono, como quien rescata un perrito en la calle, dejara de hacerme la vista gorda ante ciertos problemas del diseño anterior y pues, dado que no los supe resolver, resolví acudir a ayuda profesional, y me bajé un template nuevo y ahora el blog es otra cosa que no me convence demasiado, pero al menos no me sangran los ojos de ver el título repetido gracias a mi brutalidad. E igual después de dos años le hacía falta cirugía. Ya cuando tenga paciencia, tiempo y energía espiritual, me dedicaré a diseñar algo menos profesional y moderno y bonito, pero más parecido a mí (no quise decir amateur, anticuado y feo, sino más... personal).
Lo que no soporto es la fuente de los posts. Es ilegible. De pana, el diseñador fue y se preguntó "¿qué color de letra será la menos contrastante con este color de fondo?", y luego se dijo "¿cuál es el tamaño de letra más pequeño que puedo poner?" Sí, admito que fue un poco de brutalidad de mi parte no darme cuenta de eso en el momento de escoger el template, pero me deslumbré con los colorcitos. Lo siento. Soy niña y las cosas brillantes y coloridas distraen mi atención.
El punto es que no logro cambiar ni el color ni el tipo ni el tamaño de la fuente. Crap. Yo servía para estas cosas en 1998, cuando si sabías algo de HTML eras The Ultimate Web Designer Ever. Luego las cosas comenzaron a avanzar muy rápido y yo para variar me aburrí a los dos meses y más nunca aprendí nada, porque odio aprender.
Nah, mentira. Eso lo dije sólo por resentimiento. Claro que me gusta aprender.
...
*silencio incómodo*
Dios, qué mala idea cambiar el template.
Mejor me voy a ordenar mi cuarto.
(De la serie: Sobre cualquier cosa en este país y el suicidio, o Esas cosas que me dan ganas de dejar de vivir... o matar a alguien... o a muchas personas, masivamente).
Sí, mi humor últimamente está muy fatalista. Pero, dicho sea nuevamente, los venezolanos ahora transitamos la vida en modo de supervivencia. Supervivencia no sólo de la delincuencia atroz, de la comida inasequible, de conformarse con el estándar más bajo de servicio y de calidad de vida en general; sino también supervivencia del propio deseo de no vivir más. De no vivir más así. De no vivir más aquí. De que todo acabe, de cierta forma.
Y, claro está, deseos de acabar con Cadivi.
[En condiciones normales, aquí entraría una descripción detallada de los mecanismos más creativos con los que fantaseo destruir en su totalidad la infraestructura y el personal que constituyen la "Comisión de Administración de Divisas", pero como no sé si el cubano electricista me está pinchando el blog, y como AQUÍ LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN SE ECHÓ TRES, luego me meten presa por "incitación a la violencia", "traición a la patria", por hacer amenazas de muerte de forma abierta y directa, por desestabilizadora del orden público, o simplemente porque no cargo una estampita del imbécil de Chávez en mi cartera junto al carnet del PSUV, y no quiero que me lleven presa. No, tan valiente no soy, y no me quiero perder la graduación de Saúl.]
Entonces, ante la frustración y la impotencia por no poder matar al idiota que se le ocurrió que inventar Cadivi era una buena idea, me dan ganas de matarme yo y acabar con el sufrimiento. Y me doy cuenta de que, efectivamente, ESO ES LO QUE QUIEREN.
Y a los que no se suicidan o se van del país, pues les callan la boca.
Por no hablar de que, literalmente, el trámite de Cadivi se ha convertido en una prohibición de salida del país. Es apelar a que desistas de viajar, de comprar dólares o de hacer nada, ante la imposibilidad de que logres reunir:
+
Capacidad de lectura rápida para puñalearte
el manual en PDF de 194 páginas
+
Dinero en cantidad equivalente a lo que cuesta
comer en un día de viaje
(ergo, un día no comerás, pa' tener $$ pa' pagar la comida de los
otros días) porque debe ser que las carpetas marrones y
los separadores son importados, que ahora cuestan el doble...
por no hablar de las fotocopias
+
Las habilidades manuales de la maestra de preescolar
más arrecha del mundo
+
Paciencia (BURDA)
+
La mitad de ooootro día de tu vida para aventurarte al banco (Intento 1)
+
Que se alineen los planetas y no haya una cola en la que morirás
de inanición, de pulmonía (o rostizamiento, porque ahora los aires
acondicionados también sufren de bipolaridad) o de un tiro que te
pegue cualquier atracador que estaba "de paso"
+
Que el Promotor del Banco no la c*gue, no te trate como si fueras
un recogelatas que vino a pedir plata o de plano te reciba la
carpeta sin devolvértela 3mil veces (aquí los Intentos 2 en
adelante, ad infinitum, de excursiones al banco
con versiones 2.1, 2.2, 3.0, 14, 27, √13 y π de la carpeta)
+
LA MEJOR SUERTE DEL MUNDO
(potencial requisito nulificador
de la conjunción de todos los elementos anteriores.
Léase, si no tienes suerte, tus carpetas pueden estar impecables...
pero igual you're screwed)
[Sobre ecología y la cantidad de árboles que mueren diariamente para abastecer a las papelerías y centros de copiado, de forma que nosotros tengamos 7 kilos de papel por persona para llevar al banco (para que se quede agarrando polvo y ocupando espacio en un archivador dinosáurico), se hablará en otro post.]
Y así, hay gente que, de plano, desiste. Gente que, de plano, ni lo intenta. Sabe que no lo logrará nunca o que, luego de tres semanas de llevar una y otra vez las carpetas corregidas para que se las vuelvan a rebotar, quizá al final lo logren, y efectivamente les acepten la solicitud y se lleven orgullosos su copia de su carpeta con su copia del contrato con su copia de todo, y el original de la esperanza de tener unos miserables 500 dólares para sobrevivir en el extranjero, PERO aún es muy posible y muy probable -porque a mí me pasó el año pasado- que acabe llegando el día de viajar y el INFELIZ BANCO CENTRAL DE VENEZUELA no termine nunca de aprobar la solicitud, quizá nunca la vea, y simplemente haya que irse sin haber tenido nunca respuesta de la solicitud. Y todo haya sido en vano.
Comisión para Volverte M**rda la Moral
"De verdaíta, no te vayas de viaje, no vale la pena"
Quizá en otro momento era más sutil, más disimulado. Pero, como dije antes, se ha convertido en una evidente y descarada prohibición de salida del país. Como dice Adri: "Haremos lo posible por no darte ni un dólar de Monopolio". Qué infelicidad y cara'e palismo la de estos tipos. Quien no tenga una cuenta en el extranjero, o tenga un CERRO de plata para comprar dólares paralelos, simplemente NO sale; NO puede. ¿Y qué porcentaje del venezolano efectivamente cumple con las dos características anteriores? Porque no hablo de irse de vacaciones a Oceanía, o estudios de doctorado en Europa. Hay muchos venezolanos con familiares en otros países de Latinoamérica, tan cerca como antes parecía estar Colombia, pero para quienes ahora se hace absolutamente cuesta arriba 1. Pasar por el trauma antes descrito, 2. Adquirir dólares de otras manera. Y si la opción 1 es imposible, y las 2 también, ¿¿qué carrizo hacemos??
En fin, Feliz Día de la Juventud. Aunque hoy siento que envejecí 10 años.
Voy a hacer una afirmación aventurada: Los mosquitos no tienen sentimientos.
En este momento podría incluso cuestionarme que lo que llamamos "sentimientos", en los seres humanos, realmente exista, en general. Pero lo dejaremos en que los mosquitos no tienen sentimientos.
Así, no tienen deseos, ni aspiraciones. Simplemente viven sin conciencia de su propia vida, y mucho menos sobre el hecho de que van a morir. Es curioso, entonces, cómo, siendo criaturas tan básicas y, sobre todo, incapaces de discernir entre la vida, la muerte y todo lo que no sea mi brazo, mi pierna, o cualquier cosa irrigada por mi torrente sanguíneo, son capaces de producir en un ser humano complejo, así como yo, profundos y genuinos deseos de morir. Qué curioso que la naturaleza haya desarrollado un ente cuyo único talento y objetivo sea hacerme la velada, y el intento de dormir, imposible. Y con ello, la vida imposible.
Y yo me digo "Son ellos, o yo". Obviamente escojo yo, e intento acabar con ellos antes de que acaben conmigo. Pero el otro súper poder con el que el Creador, en una enferma demostración de generosidad, dotó a esta raza de minúsculo tamaño y mayúsculo potencial para ladillar, es una SÚPER REPRODUCCIÓN INSTANTÁNEA. Seriously. Violan hasta las leyes de la matemática. Si hay tres mosquitos y mato dos, NO PUEDE SER QUE A LOS TRES SEGUNDOS HAYA CUATRO. ¿¿QUÉ NIÑO VA A APRENDER A RESTAR ASÍ?? God really didn't think this through. O había un programador ebrio cuando metieron a los mosquitos en la Matrix.
Y pronto habrá una Lorena ebria si los mosquitos no me dejan dormir. Consideraré el alcoholismo como una nueva forma de vida, a menos que matar mosquitos de madrugada se convierta en deporte olímpico, y así mi convivencia forzada con semejante aberración de la naturaleza cobre algo de sentido.
Hoy una persona muy sabia y con mucha autoridad moral y espiritual me dijo que yo era constante y perseverante. Yo pensé "más bien sé ponerme ladilla cuando me da la gana". Obviamente no mencioné este blog, prueba irrefutable de que el tema de mi constancia y perseverancia está casi tan prohibido como el de mi peso (y, por el momento, el de mi futuro).
No sé hacer planes con la cabeza fría, y no quiero hacer planes con la cabeza fría, porque no voy a vivir esos planes con la cabeza fría, y el día que yo tenga cabeza fría dejaré de ser quien soy y, quizá, sólo quizá, sufriré menos con la vida, pero también seré infinitamente menos feliz.
Tengo trazos. No puedo hacer mucho con eso, cuando a veces muero por ver un lienzo terminado. Pero hay algunos trazos de los cuales se intuyen líneas muy buenas, composiciones muy interesantes y, aunque, al final, sean una más de las tantas aberraciones de futuros imaginados, a esos trazos me aferro con alegría y amor, hasta que se concluyan, o se diluyan.
Prohibido, el tema de mi futuro.
Seguiré trabajando en los cuadros ya más avanzados.
:)
Y bienvenido noviembre O.o
A veces me siento culpable por no utilizar este espacio para hablar de las cosas importantes de la vida, como hacen los escritores u otras personas con mucho raciocinio que simplemente se preocupan más de esas materias y de su difusión. Pero pienso que si un tema es suficientemente denso y relevante como para ser una de las cosas importantes de la vida, yo seré absolutamente incapaz de emitir un juicio coherente sobre él.
Lo peor es que ni siquiera uso este espacio para hablar de las cosas importantes para mí. Es más bien como un receptorio de cierta porción de la basura que pulula en mis pensamientos y que no me permite del todo concentrarme en la cosa, no importante, pero al menos que requiera mi atención, que esté haciendo en el momento.
A veces siento que mi concentración es como una cucaracha muerta, algo no muy grande ni muy pesado, que es inevitablemente arrastrado hacia otro lugar por una camada de pensamientos pequeñitos.
Máster y hámster son palabras casi iguales, ¿no?
Creo que volveré a escribir críticas de cine. No que valgan mucho, pero al menos es un tema concreto en el que puedo ejercitar eso de enfocar de concentración.
PS: I love you. Jajajaja, chiste tonto. ... PS: Sigo insomne. Y MUERO de ganas de seguir viendo The Big Bang Theory.
Estoy tomando té. Esto va casi en contra de mi religión. El alimento prohibido es el vegetal, y estoy segura que de haber una bebida prohibida sería el té.
Es tilo, además. Fui a la cocina buscando una cajita que hay siempre de uno que se llama "Dulces Sueños" (es que hay que ver qué nombre tan cursi para algo que pretenden que uno ingiera), pero sólo había el de Digestión Natural, tilo y manzanilla (puaj).
Podría disertar horas sobre mi aversión a la manzanilla, pero me conformaré con decir que cierta enfermería escolar y su medicina experimental que postula que cualquier enfermedad, incluyendo las psiquiátricas, y cualquier tipo de lesión desde raspaduras hasta fractura de cráneo, se curan bebiendo manzanilla, fueron suficientes para traumatizarme de por vida.
Así que escogí el tilo, porque ¿ayuda a relajarse? No tengo mucha experiencia en este asunto de las hierbas y sus funciones, como es evidente.
Ahora que lo pienso, en realidad podría disertar sobre prácticamente cualquier cosa, dado que estoy elocuente, producto de la falta de sueño.
Ah, tengo insomnio otra vez. Por eso es que fui en busca de té. Al menos no quedó por mí y yo intenté dormir. Pero claro, estoy acá, pseudo-escribiendo, pensando en mis traumáticos días de colegio, y bebiendo té.
¿Será que ahora seré una prolífica blogger insomne?
YAY, tendré ojeras y mal humor crónico como los escritores de verdad verdad.
Extraño mis días de narcolepsia..... .... ... .. . . .
Este insomnio me pone elocuente. Nada, quería probar cómo se veían varios post cortos del mismo día en el look general del blog. Así como cuando le boicoteo el Wall de Facebook a la gente. *grins*
Sí, también es para que se abulte el número de post al mes y así tenga autoridad para decirle a Shany que estoy esforzándome para revivir el blog (y quizá eso me mantenga suficientemente ocupada como para no poder ayudarla en sus trabajos del postgrado, sino sólo para ir al cine o ver The Big Bang Theory). tENGO QUE DEJAR DE ESCRIBIR ORACIONES DENTRO DE ORACIONES ASÍ. Y tener más cuidado con el CAPS.
¡Los quiero! :)
.
No, en realidad no hay un punto. Sólo quería desahogarme y expresar mi incomprensión y la sensación de absurdo existencialista que me embarga cuando comienzo a quejarme de que los pajaritos no me dejan dormir, me pregunto entonces "¿qué clase de pajarito es ese que chilla a estas horas de la madrugada?", y entonces me doy cuenta de que son las 5.30 de la mañana, que no he dormido ni un minuto, que me tengo que parar en máximo tres horas y de pronto me carcome enfermamente la necesidad de meterme en internet a consultar un dato irrelevante sobre la vida de Al Pacino.
Ah, estoy leyendo un libro muy interesante sobre Al Pacino. No, no en este instante. En general, es como "el libro que estoy leyendo en este momento de mi vida". En este instante simplemente estoy desvelada, pues, y pensando en Al Pacino.
No es que yo tenga una fijación en particular con los baños y las pocetas. Son ellos quienes tienen una fijación conmigo y hacen su mejor esfuerzo para impresionarme en cada oportunidad de reencontrarnos o conocer un nuevo especimen.Uno de los últimos que conocí realmente se aseguró de hacerse inolvidable.
Algunas estaciones del Metro en Roma tienen baño y yo, para variar, me estaba haciendo pis en el camino de regreso al hotel. Al llegar a mi estación de destino y bajar del tren, me emocioné al ver el ícono universal de "Ud. es niña y puede hacer pipí aquí". Mi sorpresa es que el ícono en cuestión señalaba hacia un ascensor; pero supuse que simplemente el baño estaba un piso más abajo.
Al acercarme, percibo que al lado de la puerta del ascensor está indicado que debo introducir o.50 euros (¡desfalco!), pero los baños pagos son comunes en Italia, al parecer. Eso me parece un poco inhumano en general, pero bueh. Yo no escribí la Declaración de Derechos Humanos así que supongo que no tengo criterio para estas cosas.
Pago mi medio euro y las puertas se abren con un ¡Pppsssshhhh! bien cámara criogénica. Bueno, estoy exagerando, abrió como un ascensor normal, y yo entré; peeeeeeeerooooooo NOoooooooo. ¡No es un ascensor! ¡Es un baño! Un baño de 1mt x 1mt, absolutamente metálico en un estilo neo-espacial con gótico-retrete-de-avión. Lo interesante comienza cuando la puerta se cierra sola y acto seguido una grabación en algún lado me empieza a gritar en italiano. Mamma mia!! WTF??
Miro a los alrededores con angustia, buscando algo que me ayude a entender qué está pasando, pero sólo encuentro letreros en alemán. Gracias. Al parecer el inglés pasó de moda. Hacer pipí de la manera tradicional también.
Nada, a resignarme. Por suerte era un baño, porque con el susto que me eché con la voz que de pronto me regañaba en italiano, casi me hago. Cabe destacar que la voz JAMÁS se calló, y yo a hacer pipí acompañada, pues. Casi me sentí como cuando voy al baño con alguna amiga de esas que te hablan desde el cubículo de al lado, o tranquilazas lavándose las manos y arreglándose la pollina en el espejo, y una traumatizada pensando que está oyendo y analizando todas las características (intensidad, duración, claridad del sonido) del chorrito.
Mis hipótesis:
A. Pretenden que la gente, con un fuerte deseo de huir producto del terror, termine sus asuntos sanitarios más velozmente. Es un baño de alto tránsito, pues.
B. Es una de estas obras de arte postmoderno tipo penetrable/intervención y pronto habrá en YouTube un video mío haciendo pipí con cara de pánico.
C. El que diseñó el baño simplemente no tiene NPI de qué wo estaba haciendo y cómo hacer que un cliente salga satisfecho trar haber pagado 0.50 para usar el baño (no para obtener la experiencia más traumática de su vida).
Conclusión: Soy una tarada, por no esperar 5 minutos para encargarme de mis asuntos en el cálido, silencioso y apacible baño del hotel, sin violencia verbal ni emocional, en lugar de someterme al experimento psiquiátrico del siglo XXI.
Resultado: Cuando ya no me gritaban en italiano, me estuve riendo tooooooodo el camino del metro al hotel. Sola. La gente pensaría que estaba borrachita o que me acordaba de algo gracioso; pero era simple risa nerviosa.
Por fin me he dado cuenta de que hay un problema con mi memoria reciente. No que me acuerde mucho ni demasiado bien de las cosas del pasado remoto, pero el tema de olvidar qué hablé con quién, o qué es lo que vine a buscar en este lado de la habitación, o cuál era ese término que un milisegundo antes de abrir Google sabía que tenía que escribir ya me está sacando un poco de quicio. No es que tenga demasiadas cosas en la cabeza, así que creo que todo puede deberse a que no haya demasiado espacio allá adentro. No sé siquiera cómo se empieza a solucionar eso, pero creo que si lo pienso demasiado me puede dar un paro cerebral, o se me termina de llenar la memoria y quién sabe.
Otra cosa que a veces me preocupa un poco es cuando, en una conversación, le repito a una persona la misma frase que le dije dos segundos antes no porque no me acuerde de haberla formulado, sino porque ya no recuerdo si la dije en voz alta o sólo la pensé. Esto no sería tan grave si esta repetición de la frase produjera en mi interlocutor más la sensación de un dèja vu regular, y menos la de "¿por qué Lorena me está diciendo esto otra vez, y con cara de retrasada mental?" (esa cara que pongo cuando no estoy muy segura de algo, que debo haber mencionado en posts anteriores... ¿creo?) Este mismo caso de la repetición se vuelve aun más grave cuando la frase en cuestión es una respuesta a una pregunta, entonces se imaginarán lo desconcertado que se siente mi interlocutor cuando le ofrezco la misma respuesta a dos preguntas diferentes, formuladas consecutivamente. Él debe pensar que lo creo idiota, pero la verdad estoy más ocupada pensando cómo no parecer yo tan idiota.
Ahora, he descubierto que la peor enemiga de mi memoria es mi creatividad. Sí. He descubierto que soy como el tipo de A Beautiful Mind y mi propia genialidad atenta contra mi cordura. Soy genial de una manera muy específica, o mejor dicho, para una tarea muy específica: Inventar preguntas secretas para recuperar contraseñas de páginas de internet. Brillante. Soy absolutamente brillante para esto. Soy como esos genios incomprendidos, cuyo arte parece ser insignificante, ingenuo, intrascendente, pero sólo cierta mirada clínica, o cierta sensibilidad especial sabe reconocer los destellos de auténtico talento que existen en tales obras. Me pasa algo similar, y cuando me toca colocar una pregunta secreta en alguno de estos sitios como Gmail o Facebook o el Banco Lo que sea, o cualquier cosa de esta naturaleza, una energía mística se apodera de mí y... magia. Simplemente eso. Magia. Mis manos en ese teclado te hacen magia y cada pregunta con su respectiva respuesta son una pieza única y genial, absolutamente indescifrable, absolutamente críptica, absolutamente desconcertante, incluso para mí cuando, meses después, intento recuperar alguna de estas contraseñas (porque también me pongo creativa con esto y si no uso la página frecuentemente luego no tengo ni la más remota idea de qué fue de la vida de mi password) y me encuentro con una de esas preguntas brillantes y poéticas, que seguramente remiten a una respuesta igualmente elevada. O probablemente sea alguna estupidez; el caso es que SIMPLEMENTE NO PUEDO RECORDARLAS.
Ya me ha pasado como en cinco ocasiones, y no exagero. La primera vez que me pasó esto fue cuando quería recuperar el password de mi primer correo de Gmail y la pregunta secreta era:
¿QUIÉN QUÉ COSA? ¿CÓMO QUE QUIÉN, CHICA?
Al principio pensé que era como la pregunta genérica de Gmail, pero luego caí en cuenta de que era una pregunta que yo misma, en medio de mi trance -léase ESTUPIDEZ- había escrito. SÍ, SÚPER SEGURA. Les aseguro que NADIE me crackea ese password, ni siquiera yo. Probé con los nombres de mis directores favoritos, mis amigos, mis familiares, mis mascotas, mis objetos (sí, la misma maña que tiene cierta gente de bautizar a ciertos objetos, pero yo ya lo superé), mis profesores, mis vecinos, mis toda vaina, pero realmente no lo pude lograr. Ni mucho menos pude lograr recordar en qué demonios estaría pensando cuando decidí poner esa pregunta "secreta". Es que tengo unos secretos tan oscuros y bien guardados que ni yo misma los recuerdo ¬¬
Ha habido otras casi tan estúpidas como "¿Cuándo?", "¿Qué color?", o el original ejercicio de completa la frase "En casi cualquier condición..." o algo así fue la tarupidez que se me ocurrió. La última me la topé hace poco, en mi propio Gmail actual, y rezaba:
Oye, mucho más concreta. Uno diría que he aprendido algo y que pasé de los adverbios en solitario y los juegos de Complete su Metáfora Absurda a preguntas concretas que no olvidaría tan fácilmente. Además, es una pregunta en la que claramente se identifica el sujeto por el cuál se pregunta (yo en cuestión, medio egocéntrica para variar), además de la situación específica. Ahora, la gran pregunta del millón: ¿QUÉ ESCENA? ¿DE QUÉ RAYOS ESTABA HABLANDO O EN QUÉ ESTABA PENSANDO? Y lo más gracioso de todo, ¿qué "escena" era tan transcendental para mí en el momento de escribir eso de forma que yo estuviera tan segura de que era algo que jamás olvidaría, que para mí siempre estaría tan claro qué o cuál era la escena y qué papel desempeñaba yo ahí? De verdad, esto me hace sentir como esos profesores de Arte que ponen todo su esfuerzo en trasladarse a la época y la psicología de X artista para tratar de interpretar qué quisieron decir o qué pensaban y sentían en el momento de crear su obra. Aunque en mi caso es mucho más frustrante que en el de ellos porque: 1. Se reemplaza el sentirse intelectual por el sentirse estúpido, 2. Se reemplaza la esperanza y cierta confianza de estar en lo cierto por la certeza de que respondí mal porque Gmail no me deja recuperar la contraseña y punto.
Me resignaré a colocar el apellido de soltera de mi madre, el nombre de mi primera escuela, o algún otro de esos datos imposibles de averiguar, especialmente gracias a Facebook.

Hace ya casi dos meses, en el avión desde Caracas a Madrid, tocó en el asiento a mi lado un señor mayor (76 años), de origen español. Naturalmente, porque los ancianos siempre tienen necesidad de hablar, y porque yo debo tener un letrero en la frente que dice "hábleme a mí", el señor comenzó a buscar conversación. Lo raro fue la manera, pues su primera pregunta fue que si yo comía mucho pollo. AH, CLARO. Respondí que normal, supongo. Entonces procedió a preguntarme si yo sufría de estreñimiento, y yo procedí a preguntarme sobre las costumbres de principios del siglo XX, y si la salud digestiva/intestinal de la gente era un tema común de conversación ("tiempos más simples", me dije). Para no entrar en detalles, le respondí que no; pero se lo dije con esa cara de idiota que pongo cuando no tengo certeza de algo, entonces me preguntó (él de verdad quería saber) que si yo iba al baño todos los días.
OMG. NO, SEÑOR, NO VOY AL BAÑO TODOS LOS DÍAS, ¿ALGÚN PROBLEMA? ¿ALL-BRAN LO PATROCINA A USTED O QUÉ? DÉJEME DECIRLE QUE ELÍ BRAVO HACE MEJOR SU TRABAJO QUE USTED.
Obviamente no se lo dije así, sino sólo un tímido "no" con la misma cara de idiota mencionada anteriormente, sólo que ahora sonrojada. Entonces el señor me dijo que esa era la razón de mi acné (?) y procedió a explicarme detalladamente tooooodos sus hábitos alimenticios, que había dejado de comer carne y tomar "fresco" hacía 40 años, que no comía casi pollo y sí muchos vegetales porque no-sé-quién siempre le decía: "la salud no está en la medicina, sino en el monte" (creo que no-sé-quién hablaba de otra cosa, mas dejemos al viejito comiendo feliz su monte, pues). Y luego devino la tradicional charla (monólogo-sermón, más bien), leit motiv de todo encuentro real, literario, cinematográfico, etc, entre una persona muy joven y una persona muy mayor: Sé buena, no hagas a nadie lo que no quieres que te hagan a ti, mi mamá siempre me decía "Haz el bien y no mires a quién" (en verdad era Miguel Ángel Landa, pero interrumpirlo para aclararle eso me daba pena), que él nunca había ido a un médico sino hasta hace poco por el oído (más sordo que una tapia, por cierto), pero que él siempre había tratado de hacer las cosas bien, que había leído mucho sobre medicina, y hasta me prestó una fotocopia de un artículo de periódico sobre la cura de la diabetes gracias a las células madre; o algo así.
Hablamos (o él me habló) de muchas cosas, pero llegó un momento en que a mí ya se me cerraban los ojos, por la hora, y porque yo soy así, pues. Pero este señor me dio mucha ternura, vestido como estaba con su traje azul, corbata y todo. Como antes, que uno se vestía para viajar.
Aunque al principio me frikeó un poco, al rato le agarré cariño. Y en verdad le agradecí su gentileza de preocuparse por mi acné y mis hábitos gastrointestinales.

Lo que usted ve arriba, aparte de mi cara sudada e hinchada porque el infierno decidió mandar su calefacción a reparar a Barcelona, es la denuncia colocada en la Policía de la República Checa porque algún delincuente checo me vio cara de peluche y decidió meter sus mugrientas manos checas en mi bolso y llevarse mi billetera, cuando yo no tenía ni 20 minutos de haber llegado a Praga.
De hecho, me di cuenta de que me faltaba "algo" cuando quise pagar un mapa de la ciudad para ver cómo se llegaba a mi hotel desde la estación de tren.
En fin... Ya había pasado un poco de trabajo con el francés, el italiano, luego el alemán, pero el epítome de toda mi excursión idiomática fue llegar y no sólo no poder siquiera imaginarme cómo se pronuncia nada de lo que veo escrito, sino que además las consonantes tienen acentos y el cerebro me sangra de pensarlo. La conclusión de todo esto es que arriba pude haber firmado la venta de mi alma a Michael Jackson (lamentable pérdida, por cierto :S), o una declaración en que asumo la culpa de todos los crímenes de la Checoslovaquia del siglo pasado, y no estoy enterada.
En fin, Praga es linda y el robo fue secundario :)
Y mañana comienzo mi curso de Dirección actoral, por lo que estoy nuevamente en pánico.
más fuerte que la vida
que me enseñaste a vivir...
como hemos llegado a mostrarlo
en esta aventura que toca aquí su término
pero que sigue, sigue para siempre
en nuestra autopista...

Y así, un día en París hace como dos semanas, conocí por fin a Julio, y Julio me conoció a mí.
Me dio alegría ver que, como en la leyenda, efectivamente le dejan en la tumba rayuelas pintadas en hojas de papel.
Me dio tristeza ver que, en la realidad, él había existido, y ya no estaba más.
Siempre lo creí un cronopio, no porque todo el mundo lo dijera, sino por ser algo bello y fantástico, que no era de verdad.
Pero los cronopios pueden ser de verdad, como Julio quería, aunque ello lo llevara a descubrir que no era nada.
Espero que las notas de amor y agradecimiento de todos los que los hemos visitado -porque Carol descansa con él- le recuerden que dista de ser nada, sino más bien le debemos mucho, por ser y por darnos tanto.
Frente a algo importante en algún
lado de Roma. ¡Bien curta!
El verano ha llegado a la Italia, con todas las cosas que eso implica: sol, sol, sol, sol, y hasta ahora poca arena y mar. El verano es una estación muy esperada, por las vacaciones, supongo. Y, como todo, tiene sus cosas buenas y malas.
Ah, lo de la foto es la Basílica de Santa Maria Maggiore, estaba fregando. No están TAN perdidos los reales del viaje.
Pro: ¡Estoy bronceada! :)
Con: ¡Estoy bronceada como un mapache! (remitirse a la foto y a los lentes.)
Pro: Uso mi ropa de verano (el único tipo de ropa que traje y que me tuvo congelándome en una París que aún no salía de la primavera. Me sentí timada).
Con: Sudo toda mi ropa de verano, anulando la opción de repetirla sin lavarla.
Pro: Días soleados :)
Con: Me duelen las pupilas :(
Pro: Son las 9.30 de la noche y parece que fueran las 5 de la tarde.
Con: Son las 9.30 de la noche y parece que fueran las 5 de la tarde. ¡Dejen de jugar con mi ubicación temporal!
Bonus:
Pro de que estoy bronceada: ¡ME VOY A PELAR! xD *maximum happiness*


