Hoy fue el día en que comprobé una de estas dos cosas:
1. Que estoy totalmente en lo cierto y efectivamente ALGO misterioso y oscuro sucede hacia esta época del año que hace que todos los semestres pares apesten y yo progresivamente vaya perdiendo las ganas de vivir.
2. Que mi poder mental es tan brutalmente extraordinario como para no sólo sugestionarme a mí misma con la certeza de la existencia de la Maldición del Semestre Par, sino para extrapolar esa sugestión al mundo exterior y hacer que efectivamente cosas pasen y hagan a las personas estar de acuerdo con que there’s something wrong con el mundo que suddenly todo apesta.
Cierta gente pensará que simplemente estoy sugestionada y ya. Vale. También hay gente que cree en el Espíritu Santo y yo lo respeto.
En fin... Aunque bien sabemos que todo lo que es afirmación categórica escapa de mi modo de pensar, hoy me atrevo a afirmar, luego de repetida cinco veces la experiencia, de cuatro años de pruebas y dos de estudio del fenómeno: La Maldición del Semestre Par existe, sea independientemente de mí, o simple producto de mi sugestión.
No estoy muy segura de lo que quiero decir el día de hoy, porque sé que aún no es el momento -por más cercano que esté- de explayarme en mis hipótesis respecto a La Maldición; pero en días como este siento que hay algo presionándome para que no deje de pensarla y, quizá, necesite escribirla para exorcisarla. ¿Será eso?
A quienes creen que simplemente soy una paranoica sugestionada fatalista, les digo que tienen todo el derecho del mundo de pensarlo y que, quizá, si yo estuviera en su posición, también lo pensaría. Sin embargo, en medio de mi ?-ismo (cualquier cosa cabe ahí) estoy segura de que efectivamente hay algo, que no es sobrenatural, sino incluso producto de la física o qué sé yo qué, que provoca esto.
¿El calentamiento global es particularmente pernicioso en primavera, los pajaritos se molestan y por eso le hacen encima a la vida de uno? ¿El Flying Spaghetti Monster se enfurece porque nadie come pasta pues se acerca el verano? ¿Abril y agosto tejieron una cortina de tristeza que va desde una A hasta la otra?
Con suerte, este fenómeno se da solo en la vida universitaria; en mi vida universitaria. Así que, con suerte, este será la última vez que comparta con esa compañera tan fiel. Veamos cuál es la nueva maldición en mi vida laboral :P (con suerte involucra chocolate o algo así, jajajajaja…)
Agradezco al FSM por tenerme siempre tan en cuenta a la hora de divertirse :) Y, también, agradezco al autor (original, no a mí, su teórica) de La Maldición del Semestre Par, por haberme regalado un tema de conversación y una inspiración para escribir en este blog cada vez más abandonado… :P
Dos semanas sin escribir. Pueden decir entonces que ya se me pasó la fiebre del blog :P
Lo que no he superado aún es la adicción a los marshmies, aunque estoy mucho mejor. Gracias a todos por su apoyo :D Antígona se estrenó esta semana, el miércoles, y aún nos quedan cuatro funciones para la semana que viene. Los comentarios respectivos los haré al terminar la temporada, porque no quiero empavarla :P He seguido manifestando. De hecho, ayer fuimos al C.C. El Tolón con pancartas y mordazas y nos botaron del centro comercial... y seguimos manifestando en las aceras que lo rodeaban :P Impresionante todo el revuelo que pueden provocar sólo ocho personas. Ya comenzamos con el montaje de la obra de ASODECO, pero sobre eso tampoco quiero hablar mucho hasta tener algo más cuajado. Esto sí que está en un equilibrio delicado y yo estoy demasiado segura de que el Flying Spaghetti Monster está demasiado pendiente de lo que digo (para arruinarlo). El rodaje de Cabinas culminó el domingo pasado :D Lo que para nada quiere decir que ya está listo. Falta tooooooooooda la postpro, y asumo que esta semana será bastante intensa al respecto. Ya les contaré cómo va eso. Yyyyy... me toca escribir un ensayo sobre cine venezolano para el martes. Yupi.
Auxilio.
Bueno, la resolución de un problema comienza admitiendo que existe un problema. Identificándolo. Finalmente, aceptando que se necesita ayuda.
Gente, tengo un grave problema. No sé si es que estoy compensando alguna especie de falta emocional que no he identificado, si es que tengo un desbalance hormonal, o si me inyectaron alguna cosa que me hace estar así, pero mi situación no es nada normal.
Al menos no he llegado al punto de robar un banco para costearme el vicio (que por suerte no es tan caro), tampoco de escaparme de la casa a las tres de la mañana porque lo necesito, aunque ganas no me han faltado... Pero, aunque aún no soy un caso grave, presiento que si sigo como voy, terminaré recluida en alguna institución, aislada de todos, de mi familia, mis amigos, mis trabajos y, más grave aún... mis exquisitos marshmallows :'(
Gente, ¡tienen que ayudarme! :( ¿SE IMAGINAN YO VIVIENDO EN UN CUARTO BLANCO Y ACOLCHADO? ¡Sería como vivir dentro de un marshmallow gigante! ¡Sería tener paredes de tentación sin poder probar bocado de ellas! (o... terminar con un empache de tela, caucho, goma espuma y demás en el estómago). NO. No sería la realización de mi máxima fantasía, sería como un infierno hecho de marshmallow. Sería como si el marshmallow dejara de ser dulce. O si fuera áspero y compacto. Y habría mini-marshmallows con cachitos y tridenticos bailando (vallenato, seguramente, si el infierno es hecho a mi medida) y burlándose de mí, y habría un río de marshmallow que sabe a lechuga y deja en los dientes la sensación de la espinaca. ¡El engaño duele más por inesperado que por doloroso!
¿Y se imaginan yo con una camisa de fuerza, gritando para que me den marshmallows YA? Y cuando trato de arrancarme la camisa con los dientes, por un instante tengo la ilusión de que eso blanco será aterciopelado y azucarado... ¡pero no! ¡Entonces me da más rabia y me pongo más violenta! >:( ¿VEN LO GRAVE QUE PUEDE SER TODO?
Por eso... para evitar que la falta de marshmallows acabe con mi salud mental, he decidido crear una nueva campaña:
Si mantenemos constante el nivel de marshmallow en mi sangre, no debería haber episodios violentos. Y contribuirás con la salud mental y la felicidad de una amiguita.
Gracias por su atención :)
PD: Mi campaña está avalada por MarshmallowAdictos Anónimos... lo juro... ... ... En serio... De verdad... Pregunten si quieren...
Esta ha sido una semana de protestas. Nuestras vidas han estado en una especie de stand-by, o al menos la mía. No ha habido ASODECO, no ha habido prepa, no ha habido clases, no ha habido cine. Hubo ensayo de Antígona el jueves, un ensayo general abierto al público (así que podríamos hablar de un pre-estreno), el mismo día que TUCAB presentó un fragmento de La Última Dictadura en la Asamblea de las 8 de la mañana.
No voy a hacer un recuento de los acontecimientos, eso se consigue en internet. Yo sólo tengo un par de comentarios desde adentro, algunos links...
En principio, para los que no saben, el nuevo cuentico que el Gobierno ha inventado es que los estudiantes somos muñequitos de la oposición. Ja. Lo que tengo que decir al respecto lo escribí en un mail a gente que conozco en el extranjero, de la forma más polite que pude. Naturalmente, en el momento de escuchar las declaraciones de Santos Amaral no fue precisamente la politeness la que se me vino a la mente. Lo otro que tengo que decir al respecto es:
Y que quede bien claro, n'hombre.
Por otro lado, mi súper-profe-jefe-Maestro-modeloaseguir Carlos Eduardo ha tomado muchas fotos de las distintas manifestaciones en la UCAB e incluso el jueves entró al ensayo de Antígona y también tomó fotos. Sí, es el profe más adorable del mundo :D Su galería en DeviantART tiene casi un año, con fotos simplemente ALUCINANTES, tanto como su propia personalidad y su entrega a la enseñanza y el arte. No sé decir si es mejor fotógrafo o mejor profesor. Sí, es lo máximo :D
Me mandaron una caricatura que salió en The Economist y que me dio mucha risa, jejejeje xD
La foto que está arriba la saqué de internet, no la tomé yo ni nadie que yo conozca, pero lo que importa es que es verdadera y es real para la gran mayoría de los que estuvimos allí. Dos veces he tenido las manos pintadas de blanco y aunque ahorita tengo una resequedad loca que no se quita ni con aceite, es un orgullo. Ahora, lo que queda es esperar (como "hope", no como "wait") y hacer lo que se pueda para que todo esto no se quede en el gran orgullo de haber estado, y más nada.
Yo no sé mucho sobre política, derecho, o sobre la mayoría de las cosas en la vida, la verdad. También yo he cometido un error básico al respecto: no tratar de informarme/aprender lo más posible. Soy una persona bastante apática con lo que escapa de mi entorno más inmediato. Quizá por ese interés bastante inútil que tengo por las individualidades, y esa brutalidad para la comprensión de los hechos en macro.
En fin, a pesar de toda ignorancia, inmadurez, o como quiera etiquetarse, naturalmente no deja de afectarme todo lo acontecido (y por acontecer, sobre todo) con el caso de RCTV. Y me afecta más como persona que como futura comunicadora. Sin desmerecer las implicaciones políticas/legales/etc. que pueda tener este acontecimiento, en este instante lo que más me consterna es habernos convertido en náufragos del destino: la sensación de estar a la deriva respecto a todo lo relacionado con el futuro. ¿Cuándo este país se convirtió en un océano de incertidumbre? ¿En qué momento se dejó de poder hacer planes?
No es que el asunto de la libertad de expresión no me competa, o preocupe... pero, de cierta forma, hay hechos, hay actores... hay parámetros y referentes -legales, históricos o de cualquier tipo- que lo constituyen en un fenómeno tangible. Pero la cuestión del desasosiego es un asunto casi íntimo. En mi muy humilde y personal postura, la violación a la libertad de expresión es un drama mayormente intelectual. Pero siento más como un drama personal el no poder plantearse metas certeras, el preguntarme si dará igual si mi tesis está lista en septiembre o no, el sinsentido en que se sumerge incluso la inmediatez. ¿Tendré clases el lunes?, ¿podré ver una obra de teatro en la noche?, ¿podré ir a hacer un trabajo el domingo?
No saber. Más que una ignorancia formal; un arrebato, quizá incluso una libertad falsa. La libertad en su sentido más amplio es, en mi opinión, el ser dueño del propio destino, lo cual implica tener la información necesaria para tomar las decisiones que se considere más convenientes. Aquí, naturalmente, entra el asunto de la libertad de información. Pero ser dueño del propio destino es también la seguridad, el no pisar en falso; porque a pesar de todo el conocimiento concreto que pueda estar a nuestra disposición, porque a pesar de que los medios libres aún existan, porque a pesar del chismorreo propio de una gente que dentro de su desorganización pretende y ha aprendido a gustar de estar informada; sentimos la amenaza constante, sentimos los nubarrones sobre nuestra cabeza, aunque quizá no los veamos.
Las certezas concretas se han acabado. Y para mí, en mi muy íntima opinión, el problema es aún más grave cuanto más chiquito se vuelve... cuanto más atenta contra el espíritu de las personas, contra el ánimo, contra la voluntad... cuando los problemas macro crean un clima en que florece la vacilación. Y es su contraparte, la decisión, el poder tomarla, y el poder de su acción, el núcleo de la libertad humana.
Aquí estamos, vacilando, nosotros que somos humanos;
concédenos ese cambio
y vacila con nosotros
Antígona, de Bertolt Brecht.
Hablando con Saúl por teléfono me di cuenta de algo: definitivamente hay algo mal en mi cabeza.
Le dije que podía ser que tenía una bacteria alojada en el cerebro. Quizá durante mi operación se les olvidó cerrarme bien la cabeza y algo me entró. O precisamente se me escapan los pensamientos buenos y racionales por ahí.
Pero sin duda hay algo mal en mi cabeza que hace que desee intensamente formar parte del elenco de Los Intereses Creados... Ayer asistí a un ensayo, haciendo una sustitución temporal, y ahora sólo quiero ser parte de la obra. Eso me quitaría mínimo seis horas semanales más (son tres ensayos a la semana), pero I feel I can do it. ¿Por qué? Actually, I can't!!
Es la bacteria. Ella anula mi pensamiento racional en momentos de toma de decisiones. También hace que sea más fácil pronunciar la S que la N cuando se me presenta las opción de contestar SÍ o NO. Para colmo de colmos, hace que me sienta contenta al respecto, que me sienta emocionada... No estoy en modo "si se da, lo tomo; pero ojalá que no", sino en "¡Por Dios! ¡Que se dé!"
Por otro lado, ayer se me metió la absurda idea en la cabeza de ponerme a buscar editoriales online, o sitios web de publicación... porque como no tengo suficiente trabajo, he decidido hacer revisiones definitivas de algunos cuentos y, por fin, publicar.
¡PLOMO! Esa era la palabra que para mí definía nuestro trabajo de ese domingo, luego de un primer día de grabación un poco frustrante.
Día 2: Domingo 29 de abril
Empezamos con las pilas súuuuuuper bien puestas, llegamos un poco achantados por el sueño de las 6 de la mañana, pero al rato ya teníamos montadas las luces, a las 7 am Vicente ya estaba en la localización, en pocos minutos ya estaba vestido y empolvado y ¡a grabar! Los cuatro planitos que hacían falta tenían que estar listos a las 8.30 am, lo cual era un estimado bastaaaaaaaaante optimista, pero, vean ustedes, lo logramos con sólo 15 minutos de retraso, que en mi cabeza eran 15 minutos de adelanto, pues yo creía que en realidad terminaríamos a las 9. Habíamos logrado un ritmo de trabajo excelente, quizá porque ya estábamos más duchos con el lugar, el día anterior nos había servido de calentamiento, y teníamos la presión del retraso. Ya habíamos solventado la repetición de los planos que faltaban del sábado.
Eran las 8.45 am, y yo, como Asistente de Dirección (y con el regaño del profe del día anterior en mente), entré en modo cuaima y empecé a meter presión. Ya estaban cuadrando luces para el siguiente plano, que sería el primero de los que de verdad correspondían a ese día, cuando suddenly se fue la luz. "¿Será que jalamos mucha electricidad y tumbamos los breakers del local?" Pero no... los de al lado también se habían quedado sin luz. "¿Será que jalamos mucha electricidad y tumbamos los breakers DE TODA LA CUADRA?" '_';;
Yo sólo pensé "qué ladilla", pero mi instrucción fue: Igual podemos ir cuadrando cámara, así que vayamos preparando el encuadre, y apenas llegue la electricidad nos ponemos con las luces, porque no hay ni un minuto que perder. Tan ilusa yo.
La noticia de la Producer, que llamó a la Electricidad de Caracas, fue que era un corte programado de electricidad para Los Dos Caminos hasta las 4 de la tarde.
Se imaginarán que se nos derrumbó el cielo encima.
Y los actores seguían llegando.
Qué de sentimientos encontrados, viéndolos a todos reunidos ahí, y la frustración de... TODO. Después de llamar al profe, discutir mucho, plantear soluciones absurdas y otras no tan absurdas, resolvimos dejar ese día de grabación (el más emocionante, pues es el clímax del corto y, como dije antes, el único en que se reunían todos los actores) para el domingo 10 de junio, con posibilidad de algún fin de semana antes (o eso creíamos en el momento, but now we know it's kinda impossible), pues el sábado siguiente no sólo nos costaba 600 mil bs. más por la localización, sino que los horarios de los actores eran como i873we4t76f438niihmku43wfc8.
"Nada, pueden irse, de verdad... ya les avisaremos cuándo volvemos a grabar..." ¡AUCH! ;'(
Lo absurdo del momento: por alguna razón estaban echando agua desde el edificio, y nosotros, parados en la acera, teníamos que estar pendientes de esquivarla (claro, porque que nos emparamaran era justo lo que necesitábamos para ser felices). También de pronto apareció una viejita cantando qué sé yo qué y repitiendo que ella vivía cerca y cualquier otra cantidad de incoherencias que la convertían en un personaje muy apropiado para el momento sin sentido.
Cuadramos entonces para grabar las tomas finales del corto, que estaban pautadas para otra jornada. Arte y Producción debían correr entonces a preparar los elementos necesarios, que no estaban del todo listos porque no se necesitaban para ese día. Faltando poco para las 11 am, decidimos separarnos y reencontrarnos a la 1 pm en Santa Fe, en la oficina donde grabaríamos la escena. Adri, Mary y yo fuimos a buscar comida en mi casa, pasamos por Wendy's a comprar papitas :D (¡y a que se tardaran 3287438743 horas en darnos vuelto!) y fuimos a casa de Male a comer con ella, Pedro, Vanemoto y Johann.
De ahí a la nueva localización, momento graaaaave para mí porque la Hora del Burro me pegó más bien como si fuera mula, y pasé como dos horas despierta pero dormida, luchando contra el cerrarse de los ojos y el escuchar a todo el mundo hablando, pero sin que el cuerpo reaccionara de manera alguna para participar de nada.
NOTA: La Pepsi NO funciona igual que el café.
Lo bueno fue que la localización y, de cierta forma, la holgura con el tiempo, permitieron a la Dirección de Fotografía darse un gusto y esforzarse cuanto quisieran en lograr una iluminación que, de verdad, quedó genial :D El equipo de Arte también hizo súuuuuper bien su trabajo, la decoración de la pared y la papelería quedaron ¡bellas!
Obviamente el momento no fue del todo perfecto, Producción volvió a presionar con el asunto del tiempo, pero considero que, a pesar de la tardanza, valió la pena. Salimos de allí, totalmente agotados y un poco descorazonados por la pérdida de un día completo de grabación, pero... simplemente había que asumirlo y hacer lo posible por solucionarlo.
Y, sobre todo, no podíamos perder las energías, pues todavía teníamos el próximo fin de semana de rodaje por delante. Y no podíamos costearnos un solo instante más de retraso.
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En la foto:
Johann, Male y Vanemoto, que son Dirección de Motografía :P
Gaby, la súper Producer.
El papá de Jhanaly, que fue nuestro actor ¡y que aguantó full fastidio y calor toda la tarde!, con su hija al lado.
Pedro, el Mr. Dairektor; Marysol, la Directora de Casting y Script; Vane y Adriana, las chicas de Arte. Y yo, la Director's Assistant :P
