lorena domingo, 20 de abril de 2008

Soy reincidente.

Lo siento... :(

Son de venta libre en Farmatodo... y yo tenía el dinero... y no me pude aguantar...

¿Alguien quiere ser mi sponsor? :(


lorena sábado, 19 de abril de 2008

¡Ciento uno!

Ay, qué mal chiste, de verdad ¬¬








Sí, el último pareciera ser el libro escrito por el Comité de Terapias de La Blógvula para facilitarnos la comprensión de este... "mundo complicado".
Que viva la autoayuda. Que viva. ... Yupi.

En fin, el Comité de Celebraciones de La Blógvula anuncia con orgullo su post número 101, que es este que ustedes, mis 6,2 lectores, observan en sus pantallas. Lo que pasó por debajo de cuerda (gracias a que el Comité de Depresiones estaba trabajando duro para ganar como Empleados del Mes) fue el primer aniversario de La Blógvula, que en sus inicios se llamaba cualquier otra cosa, digna de recordar sólo porque es un poema muy bonito de Dylan Thomas, y porque me disparó el no sé qué que me ha tenido escribiendo acá por un año.

La Presidencia prohibió al Comité de Agradecimientos y Cursilerías que se pronunciara, por el bien de todos.
Pero GRACIAS.
:D



O make me a mask
and a wall to shut from your spies

lorena viernes, 18 de abril de 2008

o La única cosa que tengo para agradecerle a Chávez.

Gracias a que nuestro presidente decidió aplicar su aprendizaje de talleres de creatividad en su desempeño como gobernante, yo tengo más ideas para promover campañas.

El día de hoy he decidido hacer varias confesiones:

1. No soy esa humanista pura y dura que muchos me creen, porque tengo cierta facilidad para las matemáticas. Sí, soy un fraude, quizá entiendo más de física que de música clásica. Pero esto no es un punto a favor, sino un motivo para la frustración, puesto que los números nunca me han hecho entrar en pánico, pero por alguna razón, NO LOGRO COMPRENDER EL SISTEMA MONETARIO VENEZOLANO.

2. Desde que salí de la universidad, donde tenía el cerebro exprimido por tanta idiotez junta que se me ocurrió hacer, mi cerebro está esponjosito pero oxidado. Sí, NO ME ENTRA EN LA CABEZA QUE 10 SON CIEN BOLOS, ¿PERO POR QUÉEEEEEEEE SI 1000 ES UNO? ¡AAAAAAAAH! *Lorena lanza todas las monedas al aire con desesperación* --- *Lorena corre lejos del punto donde todas las monedas caen*

Sí, sí, hay incontables beneficios tras el cambio de la moneda (la bomba atómica también tenía incontables beneficios), pero yo me fastidié de pasar pena... De verdad es humillante llegar donde la cajera, uno con intenciones de pagar, y entonces mostrarle moneda tras moneda preguntando con voz de "por favor no pienses que tengo retraso": ¿Esto son cien? ¿Estos son veinte? ¿Cuántas de estas hacen mil? Comportamiento totalmente lógico en el país donde gracias a Dios te enseñan a sumar porque si no te clavan 4 perros y dos bebidas en 24mil, y cuando dices "no, son 17", el pana sale con "aaaaaah, es que calculé seis perros", y uno piensa "¿por qué pasa ESO si te dije CUATRO y en verdad CUATRO Y SEIS NO SUENAN PARECIDO, ANIMAL?" En fin... *Lorena se acomoda el pelo y se abanica*

El punto es que para evitarme la humillación decidí simplemente no usar las monedas y dar puro billete siempre, y toda la parafernalia metálica meterla en el monedero a que sea futuro tesoro numismático, o en su defecto se oxide. Esto resultó siendo una gran decisión, porque con lo requete despalomada que es Lorenita, terminó en el estacionamiento del Centro Lido con una billetera con dólares y yenes y sin tarjetas de débito (Billetera de viaje: ERROR), pero con un monedero morado con la exhorbitante suma de... 5.400 bolívares débiles en moneditas, cuando ella pensaba que no llegaría a los mil. Y pues sí, pude pagar el estacionamiento y no quedarme lavando carros freelance por una tarde.

Ahora, la simple lógica indica que si este procedimiento me funcionó una semana, ¡imaginen si lo extiendo en un año! Capaz en tres meses ya puedo comprarme una computadora nueva (retiro lo dicho respecto a la facilidad con los números ¬¬). ¡Cuánto dinero puedo ahorrar! Es mi consejo sabio y experimentado, que proviene de la experiencia, pues experimenté la cuestión. Así...

DESEMPOLVE SU COCHINITO


Dígale NO a la moneda fuerte y castíguela en los intestinos de un cerdito plástico.
Recupere la ilusión del ahorro de cuando era niño. O supere sus frustraciones: recuerde cuando por fin creía poderse comprar una patineta (o un libro, para los niños gallos)... y al masacrar al pobre animalito, no le daba ni para el desayuno (y tampoco es que servía para hacerse un sandwich de jamón).
Ya no será así, pues su cochinito estará lleno de monedas de 250 (¡¿dos cincuenta qué?! ¡Eso no existe!) que lo confundirán hasta enloquecerlo, pero representarán tanto dinero que quizá se pueda dar el lujazo de comprar un combo de McDonald's.

Ahorrar es bueno. El procedimiento es muy sencillo:
Cada vez que a usted se le presente la ocasión de pagar cualquier cosa pequeña, evite ese impulso natural a buscar el monedero. Recuerde: el sencillo es lo que se busca proteger. No importa si usted tiene la cantidad exacta en metálico: dé el billete de 20mil, pida que le den todo el cambio en moneditas, y métalo en el cochinito (o en el monedero, si de verdad le molesta mucho llevar el cochinito en el bolsillo). Si es dinero que usted necesita para otra cosa... pues mala suerte, el ahorro implica sacrificio, así que tome menos cerveza y pague su estacionamiento como es: con el billete grande. Después lo agradecerá. ¡Ahorrar nunca había sido tan fácil!


Menos mal que no me he tropezado con la primera moneda de 12,5 céntimos, porque ahí sí que paro cerebral conmigo...

lorena miércoles, 16 de abril de 2008

¿Por que no escribí en el blog durante tantos días? ¿Por qué si he recuperado mi status de desempleada, y se supone que tengo tantas cosas que contar, no he tenido oportunidad de sentarme a escribir todas esas divagaciones estúpidas que tanto entretienen a mis 5,4 lectores (sí, leer La Blógvula es como ir al zooógico...)?

Cuando ayer fui interrogada (y manipulada por una bebé manipulada para manipularme) sobre el motivo de este abandono, espontáneamente di con la respuesta: Sequía creativa; lo cual es una mala excusa, dado que para escribir acá no hay que ser precisamente creativo, sino simplemente suficientemente desparpajado y no tener vergüenza de demostrar qué pensamientos tan superficiales se puede llegar a tener.

En fin, yo no he hecho mucho desde que llegué de los Altos Japoneses... comer, dormir, comer... Hice un curso corto de Cámara 16mm que estuvo interesante y perdí la oportunidad de hacer uno de Producción cinematográfica gracias a la lluvia y que a algún infeliz se le ocurrió llamar INCE a tres edificios que quedan en la misma calle de Los Cortijos... En fin, apartando el hecho de que ayer entró en el top 10 de peores días en la vida (hasta como las 7pm, gracias a Lore A. que reapareciste en mi vida y me pusiste de buen humor, y a Shany porque si no digo que me alegra la vida me pega), les cuento que la depresión y el mal humor acabaron con mi energía existencial y pues... ya no tengo energía para estar amargarda :D Yaaaaaaay.

Estoy escribiendo mucho (claro, no acá, es decir, cosas que me tomo aun menos en serio) y también leyendo alguito... No me estoy traumatizando con el hecho de estar desempleada, sino que asumo mi flojera sin orgullo pero con dignidad y, como con todo, racionalizo el hecho para tener argumentos medianamente creíbles acerca de por qué no estoy trabajando. Básicamente que tengo otro viaje atravesado, pero también están mis razones lorenísticas que a cualquier persona seria le parecerían la paja más grande del mundo... y tienen razón. Pero como yo soy yo, y el mundo es el mundo, y la vida es la vida, yo seguiré dando mis argumentos baratos mientras soy feliz escribiendo sin 5mil bolos para tomarme un café.

También descubrí una crítica bastante importante para mí misma, que de ninguna manera quiero extender a todo el resto de la gente... sino únicamente a mí. Cuando era más adolescente y me di cuenta de que en mi vida no pasaba nada importante, me dio por creerme activista de causas que nada tienen que ver conmigo, y pues entre el budismo y demás cosas raras que me dio por profesar, me metí a defensora del Tibet. Claro, desde mi cerebro y mi boca, porque obviamente jamás moví un dedo para hacer nada al respecto. Agarré odio a los chinos, y el Dalai Lama era mejor que Madonna. Sigue siendo así, la mayoría de los chinos me caen mal (hay unos que me caen bien, eh... No soy tan prejuiciosa ¬¬) y el Dalai Lama es lo máximo, pero con todo este revival del problema del Tibet me di cuenta de lo estúpida que soy tomándome a pecho este asunto (no porque no deba) y dando por sentado que alguien más se estaba (pre)ocupando por las cosas que pasan en mi misma ciudad. En fin, soy irresponsable hasta con la conciencia. Cada quien cree en lo que cree y defiende lo que sienta, y sus razones tiene para hacerlo; por eso digo que no es una crítica extensible al resto del planeta... sino simplemente porque yo me conozco y sé qué pienso y qué conozco y qué siento, es que me insulto a mí misma por desubicada.

Ejem... A pesar de que recuperé mi buen humor, la verdad estas semanas me ha pegado duro el país. Y, debo confesar... no sé si es que (¡ALARMA!) me está pegando el instinto maternal o qué, pero simplemente NO puedo tolerar la situación de la infancia... sí, en el mundo, pero me amarga la existencia cada vez que se me atraviesa por la cabeza el pensamiento de algún carricito venezolano pasando hambre por ahí y sometiéndose a quién sabe qué clase de cosas... Es algo que me está persiguiendo y yo, nuevamente, sólo leo y leo al respecto, pero me quedo esperando que alguien más me diga qué puedo hacer para ayudar. Además que el asuntico es como un erizo, no sabes por dónde agarrarlo... ¿por dónde se empieza? Hay tantas teorías políticas y económicas y sociales que responden a eso... pero las iniciativas parecen tan pequeñas, el problema es mucho más que abrumador... *suspiro* Y la energía existencial sigue drenando...

Yo seguiré escribiendo, esas cosas incluso más inútiles, incluso menos divertidas, pero que tengo que escribirlas para que estén fuera de mí, y no dando vueltas en la válvula sin dejarme dormir.

lorena sábado, 29 de marzo de 2008

Estaba en el medio de un post de esos míos bastante quejumbrosos acerca de cómo hay que esperar tanto freaking tiempo para hacer cualquier cosa en este freaking país (comentarios avalados por la atrofia de mi paciencia no-utilizada en Japón pues no era necesaria), pero a la mitad se quedó cuando no estuve más en casa, y cuando me di cuenta de que la incompetencia está lejos de ser uno de los problemas más graves de este país, o mejor dicho, el problema grave es que yo me esté preocupando por mi paciencia y porque llego tarde a ver Pequeños Gigantes por estar haciendo cola en una mercería, en vez de preocuparme por lo que de verdad es importante.

Hoy encontré un niño feliz.

Esta noche manejaba por La Castellana, entre El León y McDonald's, atrapada para variar en una de las trampitas de tráfico ambientada por unas sirenas que jamás entendí. Me llevo el susto de la vida cuando volteo y hay una carita morena asomada a mi ventana, le hago señas de que no tengo plata (normalmente miento, pero en verdad sólo tengo un billete de 20Bs. ... y yenes), pero él insiste. Llega su hermanito, lo que sea, también me pide desde lejitos, le repito lo mismo (igual no le iba a dar, aunque hubiera tenido, porque si soy una niña sola manejando por Caracas al menos soy una niña sola que no baja el vidrio), y el chiquito camina al lado mío mientras la cola avanza lentamente y el otro le dice "déjala que no tiene". Sí, yo todavía le repito (cada vez acentuando más la cara de "discúlpame"), y él me sigue pidiendo con una sonrisa y finalmente me dice "para la caja de cigarros", con mímica de gran fumador y todo. A mí se me sale el tía abuela y le digo "ay, no, ¿tan chiquito y ya fumando?" y él asiente con la cabeza, y sobre todo con esa sonrisa pícara que aún no sé si era orgullo o más bien "pobre chama, no se entera... como si fumar fuera lo peor de lo que hago".

Asumo de plano que el chamín sin duda ha pasado por más de lo que yo y todo el que lee este blog hemos pasado juntos.

Hasta se despidió de mí con la mano mientras yo ya avanzaba en la vía, alejándome de él y de todo el zaperoco y yendo una vez más a alienarme en la vida de persona que lo tiene todo, la cara enchumbada en agüita salada, quizá porque estoy hipersensible estos días, y qué pensamiento tan atroz el de tener que estar hipersensible para que el propio país en que uno vive lo toque así.

Hoy encontré un niño feliz, y me sentí miserable por que esa vida (infra vida, lo que sea que él tiene), lo haga mostrarse ufano, resignado, quizá sardónico, sin tener edad para entender qué significan ninguna de esas palabras.

La infancia se nos está muriendo. Un niño no es un niño por no haberse convertido en púber.

Mi preocupación quizá tiene una fecha de vencimiento tan próxima como el mismo encuentro. Lo bueno (es decir, lo realmente devastador) es que es un episodio destinado a repetirse muchas veces, en muchos sitios distintos, y cada vez más en las zonitas privilegiadas que la gente dizque bonita ha acaparado. El recordatorio de dónde estamos parados lo tenemos ahí, todo el tiempo. No necesitamos construir ciudades sobre cementerios indios para vivir en calles pobladas de fantasmas.

lorena miércoles, 26 de marzo de 2008

La noticia del día de hoy es que regresé. Yay.

El sábado 22, a las 7.07 pm, un avión aterrizaba en Caracas, conmigo adentro. Yupi.

En fin, sí, qué fino todo, pero el jet lag, mi mal carácter y el tráfico caraqueño han hecho de las suyas, y yo que de por sí no es que me relajeeeeeeé en Japón, pues, he decidido que aunque no entiendo muy bien cómo o por qué funciona, o ni siquiera si es justicia O SI REALMENTE FUNCIONA, debería recurrir a Glade® Relax ™ Tranquilidad ™ y terminar de someterme a las leyes del capitalismo y el marketing sin pretender que se respete mi derecho natural a la serenidad espiritual.

Nada, ahora, como no quiero sentirme ridícula, y necesito que marzo tenga una campaña para -para colmo- no deprimirme también porque mi blog está perdiendo lo poco de código que tiene, pues, los exhorto -eeeeh, uso palabras rebuscadas para que no crean que olvidé el español- a que también compren algo de
Glade® Relax ™ Tranquilidad ™ y me digan si funciona, para ver si yo me lo compro, y me siento en mi vida menos como si estuviera en el retrete (tipo japonés). Y sí, ustedes primero, porque como no basta con el calor y el suckness natural de la existencia humana, todos mis fondos para la vida se limitan a 67 bolívares fuertes, un billete de 10 dólares y seis monedas de 1 yen, así que las inversiones monetarias me las tengo que pensar muy bien.

Así, El Comité de Campañas de La Blógvula anuncia:

Como la vida apesta...
¡Compra Glade!


Si no te sientes mejor, al menos tu baño olerá rico... y podrás alegrarte de ver que tienes una poceta occidental... porque en estos tiempos esos detalles son importantes (y, repito, estamos en el siglo XXI, DE VERDAD NO HAY RAZONES PARA HACER PIPÍ EN EL PISO).


Ah, y para colmo tengo algo enterrado en la encía y me la estoy destrozando... Bien, Lorena, bien.




¡Y EXTRAÑO A SAAAAAAAÚUUUUUUUUUUUUUUUL! X'(
(y... comer okonomiyaki ^^)

lorena martes, 11 de marzo de 2008


Continuando con las Cronicas japonesas en Lorelandia, o Experiencias mundanas del septimo tipo en paises donde las cosas son mas raras de lo que puedes concebir, pues, el Comite de Expediciones de La Blogvula les reporta sobre los ultimos acontecimientos:

Pasamos unos dias en Kansai, una de las zonas/estados/distritos/whatever de Japon, en las que visitamos Kyoto y Osaka. Comimos okonomiyaki (yuuumiii :P), vimos templos, otro templo, otro templo, un santuario, una pagoda, una iglesia japonesa, una basilica japonesa, una sinagoga japonesa, una mezquita japonesa, y todos los lugares en que los japoneses adoran a sus 545121 dioses.

Luego de Kansai, vinimos a Hiroshima, donde esta humilde reportera se encuentra. La ciudad es absolutamente alucinante, y el tema de la bomba a mi me interesa especialmente. Me di cuenta de que este es quiza el unico sitio de Japon en el que podria vivir, por muchas razones. Por otro lado, en Hiroshima tambien descubri por que no podria vivir en este pais. Basicamente son dos cosas:

Primera: las pocetas japonesas. Si, si... se que he hablando infinitamente acerca de los achichichichisimas y brutales que son las pocetas japonesas y como plim y plam y el mundo es perfecto. Pero, claaaaaaaaaaaaaaro, ahora entiendo! La foto muestra como son las pocetas tradicionales japonesas. Si, es un hueco en el suelo con ceramica incrustada. Si, es dificil/asqueroso sentarse alli. Si, justamente la idea es no sentarse. Y claaaaaaaro, si en America vinieramos de usar pocetas asi tambien hubieramos desarrollado una industria pocetera de otro planeta con tal de no usar la piso-poceta! El pozo-septico del primer mundo!

Ahora, lo gracioso es que todo esto es un argumento errado, porque -por increible que suene con las pocetas intergalacticas del siglo XXXIIV que se gastan los panas- aun existen pocetas del estilo tradicional japones. Es mas... Existen en mayor cantidad y en muchisimos banos publicos de las ciudades mas importantes de Japon. Es mas... HAY BANOS EN LOS QUE SOLO HAY POCETAS DE ESTE TIPO.

Nada, de verdad puedo traumatizarlos si me pongo a narrarles mi experiencia con estos banitos, pero de este apartado hay dos conclusiones:

Primera.1 Hay situaciones en que las mujeres tambien tenemos que apuntar.
Primera.2 Mi nueva preocupacion, aparte de que no entiendo el idioma, no entiendo el sistema de trenes, no entiendo el clima y no entiendo los posibles procesos mentales de la gente japonesa, es rezar porque haya al menos UN cubiculo con poceta occidental (como ellos la llaman) en cualquier bano publico al que se me ocurra ir. No, honestamente, cada vez que la naturaleza llama yo deseo llamar a la madre del idiota que se le ocurrio que era buena idea seguir haciendo pipi en huecos en el piso en pleno siglo XXI. Y bueno, los dejo con la noticia de que no siempre tengo la buena suerte de que ese "al menos UNO" exista. De aqui voy a salir con unas pantorrillas que directo para las Olimpiadas... (representando a Japon, claro, que fue mi pais de entrenamiento).
Segunda: los frijoles dulces (llamados sweet beans por Saul y por mi). He decidido que este es no solo el elemento que mas odio de la comida japonesa, SINO DE JAPON. OMG, QUE TAN DESAGRADABLE PUEDE SER UNA COMIDA? Nada, son como caraotas si fueran dulces, y es como un ingrediente esencial de los dulces de aca porque ellos son sanos y son zen y la vida y la naturaleza y yo y no usaremos azucar procesada porque cuidado y se nos sube un poquito el gafo... Nada, en verdad quiza -QUIZA- no son tan desagradables... a Saul le gustan y todo (pero bueno, es Saul y el es japones), pero la primera vez que las probe fue hechas pasta en un dulcito... y de verdad, se los juro, yo que soy bien nina-ridicula para comer, tenia la mejor disposicion del mundo, ES MAS, estaba preparada para que los sweet beans y yo fueramos mejores amigos por siempre y los extranara cuando estuviera en Venezuela comiendo chocolate (o esas cosas normales que come la gente normal con gustos normales). Pero, como se imaginaran, no hubo compatibilidad de caracteres y los sweet beans y yo terminamos lo nunca empezado.

La reconquista (o el intento de). Ahora, siendo un poco vanidosa... creo que los sweet beans quedaron un poco enamorados de mi, dado que intentaron tener una segunda oportunidad... En un paseito que hice sola a un sitio llamado Himeji, me meti en un cafecito y que para comerme cualquier cosa chiquita para aguantar el hambre y tan requete coneja pedi algo llamado zenzai porque dizque es un plato tradicional de ahi y porque tan inocentemente se ofrecia como un dumpling de masita de arroz, y pues yo, adicta a los carbohidratos, me rasque la panza y dije en japones "Estooo es lo miiiioooooo!" (bueno, quiza estoy dramatizando demasiado la situacion, pero ustedes entienden). En fin, me traen una cosa que consiste como en tres peroles, de los cuales uno era te (por tanto, chao.), otro eran unos palitos que parecian incienso (que me imagino eran para echarselos al te?), y el otro era un bowlsito con cinco peloticas blancas flotando sobre una sopita negra. "Mmm, que interesante", me digo yo tan mente abierta. Las peloticas eran como pegostositas, y no tan agradables en realidad, pero what the heck, quiza la sopita esta mejor... Y OH BIG SURPRISE cuando meto la cucharita y salen a la superficie incontable numero DE SWEET BEANS!! WHY GOD OH WHY??! Pues si, la inocente y negrita sopita era... sopita de sweet beans... dulce... nutritiva... asquerosa. Y tambien desde ese momento las peloticas se hicieron casi incomibles (lo que es la sugestion, no?) Y nada, yo empujandome al menos las cinco crapsitas de masita, tratando de no poner cara de asco, aunque igual me imagino que la misia japonesa que atendia el sitio diria "asi son los extranjeros cuando algo esta rico" y pensaria simplemente que no me tome el aguita negrita y el tecito porque no sabia que eran bebibles.

Y tercera cosa que odio de Japon: los teclados japoneses SIN opcion a acentos...
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Las dos primeras fotos son una crap porque es la unica manera en que pude sacarlas del celular por el momento...
BTW, a mi celular algunos mensajes estan llegando solo con el subject del mensaje, pero el cuerpo en blanco... asi que quienes me han escrito, porfa reenvien al gmail por si acaso...
Gracias!
Comite de Expediciones de La Blogvula.