lorena sábado, 29 de marzo de 2008

Estaba en el medio de un post de esos míos bastante quejumbrosos acerca de cómo hay que esperar tanto freaking tiempo para hacer cualquier cosa en este freaking país (comentarios avalados por la atrofia de mi paciencia no-utilizada en Japón pues no era necesaria), pero a la mitad se quedó cuando no estuve más en casa, y cuando me di cuenta de que la incompetencia está lejos de ser uno de los problemas más graves de este país, o mejor dicho, el problema grave es que yo me esté preocupando por mi paciencia y porque llego tarde a ver Pequeños Gigantes por estar haciendo cola en una mercería, en vez de preocuparme por lo que de verdad es importante.

Hoy encontré un niño feliz.

Esta noche manejaba por La Castellana, entre El León y McDonald's, atrapada para variar en una de las trampitas de tráfico ambientada por unas sirenas que jamás entendí. Me llevo el susto de la vida cuando volteo y hay una carita morena asomada a mi ventana, le hago señas de que no tengo plata (normalmente miento, pero en verdad sólo tengo un billete de 20Bs. ... y yenes), pero él insiste. Llega su hermanito, lo que sea, también me pide desde lejitos, le repito lo mismo (igual no le iba a dar, aunque hubiera tenido, porque si soy una niña sola manejando por Caracas al menos soy una niña sola que no baja el vidrio), y el chiquito camina al lado mío mientras la cola avanza lentamente y el otro le dice "déjala que no tiene". Sí, yo todavía le repito (cada vez acentuando más la cara de "discúlpame"), y él me sigue pidiendo con una sonrisa y finalmente me dice "para la caja de cigarros", con mímica de gran fumador y todo. A mí se me sale el tía abuela y le digo "ay, no, ¿tan chiquito y ya fumando?" y él asiente con la cabeza, y sobre todo con esa sonrisa pícara que aún no sé si era orgullo o más bien "pobre chama, no se entera... como si fumar fuera lo peor de lo que hago".

Asumo de plano que el chamín sin duda ha pasado por más de lo que yo y todo el que lee este blog hemos pasado juntos.

Hasta se despidió de mí con la mano mientras yo ya avanzaba en la vía, alejándome de él y de todo el zaperoco y yendo una vez más a alienarme en la vida de persona que lo tiene todo, la cara enchumbada en agüita salada, quizá porque estoy hipersensible estos días, y qué pensamiento tan atroz el de tener que estar hipersensible para que el propio país en que uno vive lo toque así.

Hoy encontré un niño feliz, y me sentí miserable por que esa vida (infra vida, lo que sea que él tiene), lo haga mostrarse ufano, resignado, quizá sardónico, sin tener edad para entender qué significan ninguna de esas palabras.

La infancia se nos está muriendo. Un niño no es un niño por no haberse convertido en púber.

Mi preocupación quizá tiene una fecha de vencimiento tan próxima como el mismo encuentro. Lo bueno (es decir, lo realmente devastador) es que es un episodio destinado a repetirse muchas veces, en muchos sitios distintos, y cada vez más en las zonitas privilegiadas que la gente dizque bonita ha acaparado. El recordatorio de dónde estamos parados lo tenemos ahí, todo el tiempo. No necesitamos construir ciudades sobre cementerios indios para vivir en calles pobladas de fantasmas.

lorena miércoles, 26 de marzo de 2008

La noticia del día de hoy es que regresé. Yay.

El sábado 22, a las 7.07 pm, un avión aterrizaba en Caracas, conmigo adentro. Yupi.

En fin, sí, qué fino todo, pero el jet lag, mi mal carácter y el tráfico caraqueño han hecho de las suyas, y yo que de por sí no es que me relajeeeeeeé en Japón, pues, he decidido que aunque no entiendo muy bien cómo o por qué funciona, o ni siquiera si es justicia O SI REALMENTE FUNCIONA, debería recurrir a Glade® Relax ™ Tranquilidad ™ y terminar de someterme a las leyes del capitalismo y el marketing sin pretender que se respete mi derecho natural a la serenidad espiritual.

Nada, ahora, como no quiero sentirme ridícula, y necesito que marzo tenga una campaña para -para colmo- no deprimirme también porque mi blog está perdiendo lo poco de código que tiene, pues, los exhorto -eeeeh, uso palabras rebuscadas para que no crean que olvidé el español- a que también compren algo de
Glade® Relax ™ Tranquilidad ™ y me digan si funciona, para ver si yo me lo compro, y me siento en mi vida menos como si estuviera en el retrete (tipo japonés). Y sí, ustedes primero, porque como no basta con el calor y el suckness natural de la existencia humana, todos mis fondos para la vida se limitan a 67 bolívares fuertes, un billete de 10 dólares y seis monedas de 1 yen, así que las inversiones monetarias me las tengo que pensar muy bien.

Así, El Comité de Campañas de La Blógvula anuncia:

Como la vida apesta...
¡Compra Glade!


Si no te sientes mejor, al menos tu baño olerá rico... y podrás alegrarte de ver que tienes una poceta occidental... porque en estos tiempos esos detalles son importantes (y, repito, estamos en el siglo XXI, DE VERDAD NO HAY RAZONES PARA HACER PIPÍ EN EL PISO).


Ah, y para colmo tengo algo enterrado en la encía y me la estoy destrozando... Bien, Lorena, bien.




¡Y EXTRAÑO A SAAAAAAAÚUUUUUUUUUUUUUUUL! X'(
(y... comer okonomiyaki ^^)

lorena martes, 11 de marzo de 2008


Continuando con las Cronicas japonesas en Lorelandia, o Experiencias mundanas del septimo tipo en paises donde las cosas son mas raras de lo que puedes concebir, pues, el Comite de Expediciones de La Blogvula les reporta sobre los ultimos acontecimientos:

Pasamos unos dias en Kansai, una de las zonas/estados/distritos/whatever de Japon, en las que visitamos Kyoto y Osaka. Comimos okonomiyaki (yuuumiii :P), vimos templos, otro templo, otro templo, un santuario, una pagoda, una iglesia japonesa, una basilica japonesa, una sinagoga japonesa, una mezquita japonesa, y todos los lugares en que los japoneses adoran a sus 545121 dioses.

Luego de Kansai, vinimos a Hiroshima, donde esta humilde reportera se encuentra. La ciudad es absolutamente alucinante, y el tema de la bomba a mi me interesa especialmente. Me di cuenta de que este es quiza el unico sitio de Japon en el que podria vivir, por muchas razones. Por otro lado, en Hiroshima tambien descubri por que no podria vivir en este pais. Basicamente son dos cosas:

Primera: las pocetas japonesas. Si, si... se que he hablando infinitamente acerca de los achichichichisimas y brutales que son las pocetas japonesas y como plim y plam y el mundo es perfecto. Pero, claaaaaaaaaaaaaaro, ahora entiendo! La foto muestra como son las pocetas tradicionales japonesas. Si, es un hueco en el suelo con ceramica incrustada. Si, es dificil/asqueroso sentarse alli. Si, justamente la idea es no sentarse. Y claaaaaaaro, si en America vinieramos de usar pocetas asi tambien hubieramos desarrollado una industria pocetera de otro planeta con tal de no usar la piso-poceta! El pozo-septico del primer mundo!

Ahora, lo gracioso es que todo esto es un argumento errado, porque -por increible que suene con las pocetas intergalacticas del siglo XXXIIV que se gastan los panas- aun existen pocetas del estilo tradicional japones. Es mas... Existen en mayor cantidad y en muchisimos banos publicos de las ciudades mas importantes de Japon. Es mas... HAY BANOS EN LOS QUE SOLO HAY POCETAS DE ESTE TIPO.

Nada, de verdad puedo traumatizarlos si me pongo a narrarles mi experiencia con estos banitos, pero de este apartado hay dos conclusiones:

Primera.1 Hay situaciones en que las mujeres tambien tenemos que apuntar.
Primera.2 Mi nueva preocupacion, aparte de que no entiendo el idioma, no entiendo el sistema de trenes, no entiendo el clima y no entiendo los posibles procesos mentales de la gente japonesa, es rezar porque haya al menos UN cubiculo con poceta occidental (como ellos la llaman) en cualquier bano publico al que se me ocurra ir. No, honestamente, cada vez que la naturaleza llama yo deseo llamar a la madre del idiota que se le ocurrio que era buena idea seguir haciendo pipi en huecos en el piso en pleno siglo XXI. Y bueno, los dejo con la noticia de que no siempre tengo la buena suerte de que ese "al menos UNO" exista. De aqui voy a salir con unas pantorrillas que directo para las Olimpiadas... (representando a Japon, claro, que fue mi pais de entrenamiento).
Segunda: los frijoles dulces (llamados sweet beans por Saul y por mi). He decidido que este es no solo el elemento que mas odio de la comida japonesa, SINO DE JAPON. OMG, QUE TAN DESAGRADABLE PUEDE SER UNA COMIDA? Nada, son como caraotas si fueran dulces, y es como un ingrediente esencial de los dulces de aca porque ellos son sanos y son zen y la vida y la naturaleza y yo y no usaremos azucar procesada porque cuidado y se nos sube un poquito el gafo... Nada, en verdad quiza -QUIZA- no son tan desagradables... a Saul le gustan y todo (pero bueno, es Saul y el es japones), pero la primera vez que las probe fue hechas pasta en un dulcito... y de verdad, se los juro, yo que soy bien nina-ridicula para comer, tenia la mejor disposicion del mundo, ES MAS, estaba preparada para que los sweet beans y yo fueramos mejores amigos por siempre y los extranara cuando estuviera en Venezuela comiendo chocolate (o esas cosas normales que come la gente normal con gustos normales). Pero, como se imaginaran, no hubo compatibilidad de caracteres y los sweet beans y yo terminamos lo nunca empezado.

La reconquista (o el intento de). Ahora, siendo un poco vanidosa... creo que los sweet beans quedaron un poco enamorados de mi, dado que intentaron tener una segunda oportunidad... En un paseito que hice sola a un sitio llamado Himeji, me meti en un cafecito y que para comerme cualquier cosa chiquita para aguantar el hambre y tan requete coneja pedi algo llamado zenzai porque dizque es un plato tradicional de ahi y porque tan inocentemente se ofrecia como un dumpling de masita de arroz, y pues yo, adicta a los carbohidratos, me rasque la panza y dije en japones "Estooo es lo miiiioooooo!" (bueno, quiza estoy dramatizando demasiado la situacion, pero ustedes entienden). En fin, me traen una cosa que consiste como en tres peroles, de los cuales uno era te (por tanto, chao.), otro eran unos palitos que parecian incienso (que me imagino eran para echarselos al te?), y el otro era un bowlsito con cinco peloticas blancas flotando sobre una sopita negra. "Mmm, que interesante", me digo yo tan mente abierta. Las peloticas eran como pegostositas, y no tan agradables en realidad, pero what the heck, quiza la sopita esta mejor... Y OH BIG SURPRISE cuando meto la cucharita y salen a la superficie incontable numero DE SWEET BEANS!! WHY GOD OH WHY??! Pues si, la inocente y negrita sopita era... sopita de sweet beans... dulce... nutritiva... asquerosa. Y tambien desde ese momento las peloticas se hicieron casi incomibles (lo que es la sugestion, no?) Y nada, yo empujandome al menos las cinco crapsitas de masita, tratando de no poner cara de asco, aunque igual me imagino que la misia japonesa que atendia el sitio diria "asi son los extranjeros cuando algo esta rico" y pensaria simplemente que no me tome el aguita negrita y el tecito porque no sabia que eran bebibles.

Y tercera cosa que odio de Japon: los teclados japoneses SIN opcion a acentos...
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Las dos primeras fotos son una crap porque es la unica manera en que pude sacarlas del celular por el momento...
BTW, a mi celular algunos mensajes estan llegando solo con el subject del mensaje, pero el cuerpo en blanco... asi que quienes me han escrito, porfa reenvien al gmail por si acaso...
Gracias!
Comite de Expediciones de La Blogvula.

lorena miércoles, 5 de marzo de 2008

Abusando de la conexión wireless de nuestros finísimos anfitriones en Osaka (ah, esta mañana salimos de Tokyo), acá me encuentro haciendo el reporte lorenístico correspondiente.

Estoy mejor de mi enfermedad, gracias. Sí, me enfermé porque la vida no es perfecta y los microbios son particularmente oportunos, o porque Japón me odia o porque el frío hizo que mi endeble cuerpecito hiciera kaboom! en japonés. Boté un poco de tiempo por la ventana reposando, pero ya ayer sanseacabó la guachafita y le dije a las bacterias "saben cómo es la cosa?? Me dejan de arruinar mi viaje y se van!", pero claro, ellas me dijeron "supeingo ga wakarimasen" y siguieron tomando té verde en mi garganta. Whatever.

Gente! Tengo celular. Sé que no me van a llamar, por eso no les doy el número... pero me pueden escribir a la dirección rent7693@softbank.ne.jp y me llega directo al cel. Sí, esto es el primer mundo. Y no me voy a picar si no me escriben, es por si necesitan decirme algo y en verdad no tengo tan fácil el acceso a internet como podría parecer... No, no porque Japón no sea avanzadísimo, sino precisamente porque lo es y no hay muchos café-internet, sino que todo es wireless y si no tienes computadora Japan's sorry for you.

Ahora... he seguido con mi investigación sobre las pocetas y, pues sí... cada vez veo modelos más impresionantes. Espero pronto poder ilustrar mis teorías al respecto con fotos. Pero, claro, dejaré de hablar de pocetas y pasaré a hablar sobre cosas interesantes (si no fueran relatadas por mí).

Para empezar, los japoneses están locos. Ese es el punto de partida para cualquier cosa que se quiera comprender sobre Japón. Su manera de pensar es totalmente diferente en todos los sentidos, y su forma de vivir es bastante interplanetaria. Eso me lo hace pensar ver a muchachas en minifalda y sandalias caminando en el metro cuando yo tengo 14 capas de ropa y todavía me congelo. Sí, definitivamente no están en este planeta. Pero, en realidad, cuando vimos un grupo de niños de colegio, ellos con shortsitos, ellas con falda, Saúl y yo comprendimos: los japoneses tienen la piel de las piernas muerta. ODbio. Si desde que no tienen edad ni para escribir bien los someten al infierno de hielo en paños menores toooodos los días, ya para cuando son señoritos y señoritas la minifalda o el pantalón de lana de 3 centímetros de grueso da lo mismo.

Pero, es alucinante lo fácil que se han hecho la vida para todo. Lo de las pocetas es sólo una mínima muestra de cómo todo funciona de la manera más conveniente. Y gracias al Cielo, porque si no todo sería aun más pain-in-the-ass con el frío de crap que me hace sentir que pierdo años de mi vida vistiéndome y moviéndome y respirando y sólo existiendo.

How much I like Venezuelan weather, now I can say.

Por otro lado, pues... hoy vinimos a Osaka, a quedarnos en casa de este muy pana amigo de Saúl (que conoció hace dos semanas, ja!), y ya las cosas son muy diferentes de en Tokyo. Para empezar, mientras más a la provincia, menos proporción de gente y letreros en inglés... (yay, justo lo que necesitábamos). En Tokyo poquita gente, pero alguna, medio lo machuca. Acá es entrarse a golpes con el japo YYYY con el infernal dialecto de Kansai... Lo divertido de todo esto es que a fin de cuentas es Saúl's issue, porque yo me declaré japonesamente disfuncional y a todo digo "mi no hablar japonés", "comida plis" y ya :)

Pobre Saúl, de verdad :(

De otras cosas interesantes... pues la Torre de Tokyo rulea taaaaaaaaaaaanto... Es perfecta :) Si yo fuera un Torro me casaría con ella. El metro de Tokyo funciona a la perfecshon (aunque, claro, desde que llegué yo *algo* misterioso ocurrió y de pronto los trenes se atrasan... como 30 segundos, pero se atrasan... cosa que Saúl me dice no sucede nunca. Menos mal que sólo me quedo como dos semanas más, porque si no termino de echar a perder Japón, n'hombre... se imaginan? Y entonces me deportan, pero como ahora Venezuela y Colombia están en guerra no puedo ir a mi país porque las fronteras están cerradas y me quedo viviendo en el aeropuerto de Narita sin entender una palabra y diciendo "Venezuela!" mientras exploto una bolsa de papas fritas japonesas... o sushi).

Ah! Fui a un templo budista, de hecho el más grande de Tokyo, que se llama Sensoji, y es como que todo lo que esperé que fuera un templo en Japón. Por un instante como que hasta me dieron ganas de creer en algo (sí, que las lamparas japonesas son muy bonitas para decorar :) ... ) Y dejando los comentarios paganos de lado... pues... en contraste con eso, conocí un lugar llamado Odaiba que es el sitio más futurista en el cual haya estado nunca. De verdad, fue llegar y hacer "WWWWWWWHAAAAAAAAAAAAATTTTT, ESTOY EN EL SIGLO OCHOCIENTOOOOOOSSSSSSSSSS!!"

Bueno, aquello quizá fue un poco exagerado, pero sin duda sí fue shocking para bien. Y honestamente me sentía como en otra dimensión/tiempo. Espero poder poner fotos pronto (y que las fotos efectivamente hayan captado algo de lo que es el sitio... que lamentablemente creo que es más una atmósfera que realmente un paisaje...)

Seguiré informando sobre pocetas, microbios, lugares y japoneses en la próxima edición... Espero tener noticias interesantes sobre Kyoto.

A pesar de todo... Los extraño!!

lorena viernes, 29 de febrero de 2008

O Crónicas de una niña del Tercer Mundo en sitios donde las cosas funcionan.


YATTA! I made it! Hiro Nakamura es un bobo al lado mío. Claro, yo también soy Héroe y mi súper poder de dormirme a voluntad, sin importar las condiciones, me permitió sobrevivir las 22 horas de postramiento derrièril en asientos de avión.


Para variar, porque Lorena es Lorena y el mundo es mundo, sólo el primer día ya tuve como 15 momentos WTF!, naturalmente pasé por la angustia de “perdí uno de mis dieciocho vuelos!”, hubo gente desconocida que me buscó conversación, así como hubiera deseado que mi compañero del vuelo de 13 horas hubiera sido un poco más conversador como para que no me diera pena pedirle excuse mes para ir al baño (especialmente con el pana dormido y yo “será que si abro la ventana el pana ‘accidentalmente’ se despierta?, será que llamo a la aeromoza para preguntarle algo en voz muy alta?, será que me paro en mi asiento y brinco hasta el pasillo?”)

The arrival. Dicen que una de las cosas más emocionantes de llegar a una ciudad nueva es esa primera vista desde el avión, sobre todo si es de noche. En mi caso, eran las tres de la tarde hora local, pero incluso así no esperaba menos de mi primer vistazo a tierras japonesas, sobre todo cuando la Torre de Tokyo, roja y alucinante, se recortara contra el paisaje. Sí… hubiera sido lindo todo eso, si la pizzita de cena que me dieron en American Airlines no se hubiera puesto a bailar mambo en mi esófago (tan tropicaliente, te odio.) y entonces yo tuviera que escoger dejar de ver por la ventana y cerrar los ojos, o vomitarle encima a mi tierno compañerito de puesto japonés. Nada, sacrifiqué la primera fotografía mental de Tokyo para evitar un conflicto internacional de proporciones asquerosas. A todas estas, el pana me dirigió la palabra por primera vez con ese pánico que le tienen ellos a los extranjeros, para preguntarme “OK?” y hacerme un circulito con la mano. TAAAAAAN CUUUUUCHIIIIIIII. Es que los japonesitos son tan kawaiis!

Ahora, luego de dos días acá, me he dado cuenta que lo más impresionante de Japón no es su arquitectura, no es su clima esquizofrénico, no es su marcado contraste entre la avanzada técnica y la tradición, no son ni siquiera los japoneses. Son las pocetas. Dios santo! De verdad, todas las freaking pocetas parecen hechas por la NASA, y las bichas casi que te limpian sin que tú se los pidas. La más loca de todas la vi en un McDonald’s, hasta cantaba! Tienen como cuatrocientos botones de cada lado, y la función de bidé es que si chorrito pa’ rriba, chorrito de lado, chorrito chiquito, chorrito mediano, chorrito en combo, lluviecita, lluviecita en diagonal, y de verdad que nadie puede perder tanto tiempo decidiendo cómo quiere que una poceta le eche agua por allá… A todos los que necesitan un libro cuando están sentados en “el confesionario”, pues adquiéranse una maravillita de estas y pásenla entretenidos el resto de su vida. Quién necesita Facebook cuando tienes una poceta japonesa?



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Cooming soon...
Lorena Potter y la Fanta de Uva.
Lorena Potter y el Museo Ghibli.
Lorena Potter y el Evitar Comprar Compulsivamente.
O...
El Viaje WTF.





Hey, no hay signos abiertos :(
Japón no es tan fino como parece.

lorena sábado, 16 de febrero de 2008

... o De cómo alguna gente lleva la simpatía a otro plano.



Volviendo al tema de que poseo algunas mañas estúpidas que llenan mi vida de momentos surreales, pues me he dado cuenta de que hay una de esas costumbres idiotas en mi manera de verme o actuar o hablar que hace que gente que ni siquiera sabe cómo me llamo sienta que soy su nuevo psicólogo, que me interesa su vida personal o sobre todo qué hizo para estarse haciendo pipí.

Los casos más recientes:

El señor vigilante del edificio de la oficina.
El caso de este señor tan simpático es tan simpático que me resulta un poco antipático pensar en él. Lo conozco desde que fui a entrevistarme en la empresa, y como tengo esa maña estúpida de andar sonriendo y dar buenos días con voz de Candy Candy regresando al Hogar de Pony luego de 30 años, se puede decir que el Mr. Vigilante y yo nos hemos hasta hecho panas. Fiiiiino, peeeeero, decirnos buenos días de manera simpática y preguntarnos "señor/señorita, ¿cómo amaneció?" no significa que me tengas que hacer llegar tarde al trabajo y que tenga que ver cómo doce tandas de personas se suben y se bajan del ascensor que yo supuestamente estoy esperando porque por alguna pregunta estúpida que me hizo o que yo hice de pronto el hombre estaba contándome de cuando una novia lo dejó "porque era un simple vigilante" y tal, y cual, y la vida y el amor y la muerte. Y ahí va Lorena que tiene ese complejo estúpido de no poder decir que no, y a hacerle terapia al hombre "señor, eso no significa nada... nadie vale más que nadie... usted ya vio que ella no estaba clara en su vida... BLAAAAAABLAAAAAAABLAAAAAAAAA", y no porque yo no lo hiciera con el corazón, o porque no pensara que le decía algo cierto; pero mi problema es que ya botaba cosas por la boca en modo automático mientras mi cerebro gritaba: ¡LORENA AHÍ VA OTRO $%! ASCENSOR, %($# MÓNTATE EN ESA %$*! Y DILE AL HOMBRE QUE YA NO PUEDES &*@ HABLAR!

No recuerdo cómo salí del aprieto, ¡ah! Y ya recuerdo cómo comenzó todo. Porque con lo de hacer contactos y hacer que la gente me quiera para que no me digan que no cuando les diga "¿puedo grabarte para un programa de televisión?", he adquirido la maña estúpida de ir contando pedazos objetivamente importantes de mi vida, y el titular de la semana pasada era "hey, me gradué". Y entonces el señor comenzó con su "yo tenía una novia que era Licenciada..." Fino, señor, pero cuando nos tomemos un café y no cuando tengo hora de entrada en la oficina...

La señorita desconocida que se hacía pipí en McDonald's de La Castellana.
Anoche estoy toma que te toma un café, y pues la bebida tomó su camino natural y quiso hacer pipí. El baño de abajo estaba cerrado por reparaciones o algo de eso que deciden hacer un viernes en la noche y no cualquier otro día en que el volumen de gente no te saca de quicio, y subo al otro baño. Y llego, y colita, y pssssss, y cuando salgo y me voy a lavar las manos, hay una chica literalmente doblada por la mitad dando brinquitos, mientras otras dos en cola entraban a ocupar los cubículos. De verdad no sé cómo sucedió, pero de pronto lo que me encontraba escuchando era "no, chama, es que me estaba tomando una birrita y nada, venía en el carro haciéndome horrible y no, chama, no aguanto... el de abajo estaba cerrado, y subí no sé cómo, pero me hago pipí horriiiibleeee... ay, me voy a hacer, me voy a hacer..." Y yo pensando: somos las dos únicas personas en esta sección del baño, me está mirando a mí, y no tiene un manos libres inalámbrico incrustado en la oreja. ¡AAAAAH, ME ESTÁ HABLANDO A MÍIIIII!

Y fino, pero... bueno, fino... *cortada*
¿Qué me interesa si se estaba tomando una cerveza o un té o una merengada?
¿Ella se habrá dado cuenta de que no me conoce?
¿Por qué sigue contándome de tooooodo lo que hizo esta noche?
Me lavo las manos... me estoy lavando las manos... me estoy frotando las manos... me estoy secando las manos...
¿Será que le digo algo porque me siento estúpida sonriendo nerviosa sin algo más que "ya vas a entrar, caaaalmaaa"?

"Hey, deberías irte abriendo el pantalón para que no pierdas tiempo allá adentro". Tan desparpajada que soy, vale.

GRAN IDEA, LORENA, DE VERDAD.

No sé por qué ella pensó que era buena idea contestarme que claro, ya se había abierto el cierre, hacerme una demostración como si yo necesitara verlo o me tomara muy a pecho saber si siguió mi consejo, y acto seguido bajarse un poco los pantalones (hasta dónde puede llegar la confianzudez, DIOSMIDO) y yo Ooooooookeeeeeeeeey, nos concentramos en secarnos las manos y no en dónde la desconocida deposita sus ahorros en metálico.

Y apenas se desocupó un cubículo -GRACIAS, FSM, POR ESE MOMENTO DE ALIVIO QUE SÓLO SIENTO IGUAL AL COMER SPAGHETTIS- la chica pegó un salto dentro y yo no tuve que verla más, RAMEN.

Bueno, quizá sólo necesitaba distraerse para no pensar en que se hacía pipí.

El señor parquero de Discovery.
Anoche fuimos a ese local alternativo porque Adriana es manipuladora, pero al yo estarme quedando dormida decidí emigrar a mi cama -o a hacer un tiempo de espera infinito para que me devolvieran mi carro. Supuestamente un solo hombre estaba trabajando para mover los carros, y por eso perdí tres años de mi vida para regresar a mi casa. Suddenly, un tipo de ahí afuera está echándome el cuento de que la tardanza y tal y cual, que está este solo... y yo regreso al modo idiota de "seré buena y mantendré la conversación con el señor en vez de solo quedarme callada como muestra de que quiero dormir y no quiero hablar", y estoy en mi perorata de "este trabajo es fuerte, y más él solo, blaaaaaaa, etcétera" (porque prefiero hablar estupideces yo a escuchar el whatever sin sentido que el desconocido quiera decirme y que luego la cara fingida de "ah, claro" no corresponda con lo que realmente está diciéndome y se dé cuenta de que no estoy escuchando). Y entonces él empieza a contarme que si la gente se molesta porque tiene que esperar el carro y que le reclaman a él, y yo pensando: ¿por qué de toooooda la gente en cola tiene que venir a hablarme A MÍ? Y entonces me doy cuenta de que el hombre efectivamente está vestido de parquero, y entonces yo me pregunto: ¿Por qué está trabajando uno solo y este está hablándome pendejadas y yo estoy perdiendo minutos de sueño que la oficina no me paga?

Por suerte el carro llegó juusssssstooo cuando el tipo estaba empezando a contarme lo que había hecho en San Valentín, y decidí quitarme mañas estúpidas y le grité "¡CHAAAAO, SEÑOOOOR!" con una emoción tal de irme que su cara de ponchado pareció un cuadro de Munch. Y ni me importó. Punto para Lorena.

lorena martes, 5 de febrero de 2008

Este no será un reporte para actualizar sobre lo que hice o me pasó dado que en mi vida pequeñogigantesca no han sucedido muchas cosas susceptibles de ser contadas por este medio dado que el trabajo y todo lo relacionado me absorbe la existencia. Este es un reporte informativo sobre las cosas importantes del futuro próximo.

TITULARES

El 6 de febrero, o sea, mañana, es la firma del Acta de Grado. Y la misa y todas esas cosas hiperdivertidas y burocráticas que orbitan alrededor del hecho de graduarse.

El jueves 7, o sea, pasado mañana, es LA GRADUACIÓN :D :D :D ¡Yaaaaaay! De jueves a domingo probablemente desapareceré (apartando, obviamente, las asquerosas horas de trabajo que me tocan viernes y sábado).

El domingo 17 Adri se muda a Buenos Aires. Brindamos por ella, nos alegramos, pero también la envidiamos y tratamos de no pensar en lo tristes que quedamos. Sí, trataré de no pensar mucho en esto porque la nostalgia y la cosa... *Lorena se va a un rinconcito a moquear*

El 24 cumple Shany. Trataré de terminar la tarjeta que le estaba haciendo el año pasado ¬¬ (Queen of Procrastination, sal de mi cuerpo), hacer una nueva que esté acorde con su nueva vida de casada (es decir, debe ser seria, adulta, madura, y todas esas cosas de la gente casada... que diga "mis mejores deseos en este día especial, nunca cambies, T.Q.M." o algo así), y, claro, comprar un regalo que justifique el hecho de que esté trabajando (creo que será en efectivo dado que la misia no tolera mi "mal gusto").

El 25 de febrero seré trasladada al aeropuerto de Maiquetía donde tomaré un vuelo a Miami, donde tomaré un vuelo a Dallas, donde tomaré un vuelo a Tokyo. O sea, algo así como el 18 de diciembre de 2014 llego a Japón :D *Saúl empieza a construir su balsita para escapar de "la isla"*

El 22 de marzo pretendo estar de regreso en Caracas, extrañando a Saúl (y el sushi y el primer mundo y el hecho de que sólo vivir no sea complicado), pero contenta de ver otra vez a la gente bonita que me rodea en Caracas.

Más informaciones... ¡pronto!